REPRESIÓN: CAUSAS Y RESPUESTAS.


No decimos nada nuevo si decimos que la represión vuelve a ser una cuestión muy presente en todo el movimiento obrero, a lo largo y ancho del Estado. Es por eso que se escriben artículos de este carácter, artículos donde se exponen casos de represión y sus valoraciones, en algunas ocasiones siendo los protagonistas de estos los escribientes, como en este artículo.

El capítulo de represión que se expone aquí se da en un escenario donde la lucha de clases es muy palpable, una jornada de huelga general convocada en diferentes Estados de Europa, un Estado, el español, que se deshace en una profunda crisis social y política, y una movilización obrera en el barrio de Vallecas, donde estas crisis son especialmente visibles. Los porcentajes de desempleo entre los jóvenes de entre 18 y 25 años que superan el 50%, los cientos de desahucios al año, la pobreza infantil o la violencia policial como algo cotidiano son claros ejemplos, que mas allá de las estadísticas y los números, son realidades que se viven en el día a día de el vecindario y acrecientan la conflictividad social.

Mas allá de relatar lo que sucedió aquel catorce de Noviembre de dos mil doce, en el que la policía nos lleva a las dependencias de la Brigada de Información en Madrid con una falsa acusación de tenencia de explosivos, después de identificarnos en lo que parecía un control rutinario a mi y a otra chica del barrio hasta que uno de los policías nos pregunta por ese supuesto artefacto explosivo, el cual desde nuestra posición mas honesta solo podríamos especular sobre su procedencia y hacer el papel que no nos toca, el de juzgarlo, nos centraremos en analizar el porque suceden episodios como este y analizarlo para entender a que nos enfrentamos.

La represión no es algo que surge de la nada, hay que tener en cuenta su carácter gradual de crecimiento en paralelo al crecimiento de la movilización social, sobre todo cuando esta adquiere un carácter revolucionario y plantea la lucha de clases como el principal motor de dicha movilización, pero lo que estamos viendo es un nuevo despertar del terror como arma principal alienadora de la sociedad y con mas celo en el movimiento obrero, claro ejemplo es la llamada ley mordaza, que mediante el acoso económico y la privación de libertad pretenden acabar con las movilizaciones contrarias a los intereses de la clase dominante.

Uno de nuestros papeles colectivos fundamentales debe ser el dar a conocer esta creciente represión, dar a entender que no son casos aislados , y a su vez ligarlo con el hecho de que viene orquestada por un poder creado precisamente para esto, los Estados.

“El Estado, dice Engels, es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es importante conjurar. Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna no se devoren a sí mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad, llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los límites del “orden”. Y ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella se divorcia de ella más y más, en el Estado”.

F. Engels: “El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado”

Y para terminar de destripar esta cuestión del Estado como herramienta de opresión, debemos tener en cuenta el hecho de que esta represión viene organizada y amparada por la clase en el poder, la burguesía, que utiliza al Estado para el mantenimiento de sus intereses por encima de los de la mayoría.

“El hecho de querer conciliar las clases cuando objetivamente hay, en toda formación social bajo el modo de producción capitalista, un conflicto de intereses entre ellas, supone en sí mismo una toma de partido por la clase dominante y una consiguiente opresión de una clase por otra. Esta conciliación de las clases es la tarea fundamental del Estado: conciliación de las clases, con la condición de su subordinación a los intereses de la clase dominante.”

  Illich Lenin, Vladimir: “El Estado y la revolución”

Estos análisis nos sirven para llenar el discurso contra la represión, un discurso que a veces queda vacio pues parece carecer de alternativa al actual modelo social, y una vez le demos este contenido, conseguir que la toma de conciencia de la clase obrera, que aun que instintivamente conoce su lugar en la pirámide social, carece de esa conciencia consecuente y revolucionaria, sea cada vez mayor. La intención de analizar de este modo la represión no es otra que la de ligarla con los conflictos sociales que derivan precisamente de las contradicciones de clase y su carácter irreconciliable, pues sin estas ligaciones seria una lucha banal en cuanto al crecimiento de las luchas sociales y en concreto al movimiento obrero, para algún día ser alternativa al poder actual, que al fin y al cabo este es el objetivo de todos los luchadores represaliados en jornadas como aquel catorce de Noviembre.

Alfonso Fernández Ortega

 

 

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