Aportes para un debate necesario


“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose.

Es el del nuestro resurgiendo. El día que fue el día, era de noche.

Y noche será el día que será el día”.

Benito Juárez

Desde “siempre” cada acto electoral que se aproxima desata al interior de la izquierda un debate invariablemente cargado de posicionamientos repetidos, según sea la fracción de izquierda que se trate. Diversidad que intencionadamente y por cuestiones de espacio clasificamos en dos grandes grupos, soslayando las diferencias y matices existentes entre unos y otros que un análisis sesudo merecería: reformistas y radicales. Por el mismo condicionante de espacio, las opciones ante las elecciones optamos por dividirlas en dos grupos visualizantes: participar o no de las elecciones. De la izquierda reformista no resta nada por agregar, pues su convencimiento es tal en el sentido de que es posible llegar al socialismo por sucesivas reformas del estado burgués que por coherencia identitaria están obligados a participar en cuanta elección proponga el enemigo de clase, la burguesía. Por ellos, Lenin se sintió obligado a señalar:

Sólo los bribones o los tontos pueden creer que el proletariado debe primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe conquistar el Poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo Poder.[1]

En cuanto a las opciones radicales también consideramos posible la diferenciación en dos posturas: los que de plano y siempre se niegan a participar en elecciones –salvo las sindicales-, y los que en determinadas circunstancias se avienen a participar. Generalmente, cuando participan, es meramente formal. Para ambas posiciones Lenin supo decir algo y viene a cuento refrescar lo dicho para cada uno de quienes se encuadran en las posturas señaladas. Para los primeros, siguiendo al Revolucionario, los llamaremos “comunistas de izquierda”, escribe:

Con el mayor desprecio y la mayor ligereza a la pregunta sobre su negación a participar de las elecciones burguesas responden negativamente. ¿Sus argumentos? “…debe rechazarse categóricamente todo retorno a las formas de lucha parlamentaria, que histórica y políticamente han caducado…” Esto está dicho con una pretensión ridícula y es una falsedad evidente. ¡Retorno al parlamentarismo! ¿Quizás ya existe una Republica soviética?¡No parece así! ¿Cómo, entonces, puede hablarse de “retorno”? ¿No es acaso una frase vacía?El parlamentarismo “históricamente ha caducado”. Esto es cierto en el sentido de la propaganda. Nadie ignora, sin embargo, que de ahí a superarlo en la práctica media una distancia inmensa.¿Ha “caducado políticamente” el parlamentarismo? Esto es algo muy diferente. Si fuera cierto, la posición de los de “izquierda” sería firme. Pero tiene que ser probado con un análisis muy minucioso, y los “de izquierda” ni siquiera saben como abordar la cuestión.[2]

Para Amigos del Che, que nos identificamos con las posturas radicales, estudiamos y tratamos de plasmar en la práctica la siguiente reflexión de Lenin:

El parlamentarismo, por supuesto, “políticamente ha caducado” para los comunistas pero – y de esto se trata precisamente- NO debemos considerar lo que ha caducado PARA NOSOTROS como algo que ha caducado para la clase (y no sólo de su vanguardia comunista), de todos los trabajadores (y no sólo de sus elementos avanzados)[3]…Mientras no se tenga la fuerza necesaria para suprimir los parlamentos burgueses y todo otro tipo de instituciones reaccionarias se debe actuar dentro de ellas porque es allí donde se encuentran todavía obreros embaucados por los curas y embrutecidos por las condiciones de vida; de lo contrario se corre el riesgo de convertirse en simples charlatanes.[4][5]

Planteados criterios políticos generales leninistas, es decir, de clase y en la necesidad de crear y trazar líneas de demarcación revolucionaria en este caso especifico, para los procesos electorales que tendrán lugar a lo largo de este año en todas las instancias del estado español, desde Amigos del CHE, y con el ánimo de aportar a la profundización, en un sentido revolucionario de la lucha de clases, nos vamos a permitir opinar sobre el momento político y sus actores.

¿Cómo ha llegado el régimen inaugurado en 1978, la mal parida transición, a la crisis que acusan tantas inquietudes y conflictos sectoriales? El estudio de las raíces de la decadencia del régimen hay que suplirlo con una definición incompleta y sumaria: la forma del “café con leche para todos” ha dejado de corresponder a la nueva estructura económica de la sociedad.

No podemos descartar las elecciones en general. Ni boicotear la concurrencia. La táctica que adoptemos ante las elecciones tiene relación directa con el estado de ánimo de las masas. Una línea política revolucionaria tiene la obligación de plantearse el aprovechamiento de las elecciones tal como ha ocurrido en Venezuela o en Bolivia, perfectamente consciente de que es sólo una batalla secundaria. Nosotros creemos que el camino para derrotar definitivamente a la burguesía es la lucha abierta. Precisamente porque “las elecciones son un instrumento de la burguesía” es que todo revolucionario tiene la obligación de forzarla, de intentar transformarla, en un arma para la clase obrera.

Es un hecho que hoy los trabajadores tienen una perspectiva cuando menos de sacudirse al gobierno de Rajoy y Mas y están decididos a volcarse masivamente a esa perspectiva. Entonces lo decisivo hoy es adoptar una táctica política con proyección estratégica canalizadora de la voluntad de las masas a expresarse mediante las urnas contra el gobierno, lo que es conocido por cualquier activista ligado a la clase obrera mediante un trabajo constante.

Simultáneamente a esta voluntad de las masas, desde Amigos del CHE observamos y señalamos la aparente contradicción de que el 15M, con todas sus innegables limitaciones, fue la cara visible de la deslegitimización del “café con leche para todos” y que la valiosa y rica, pero ya alicaída, movilización del 22M, fue (¿es?) otra vuelta de tuerca, superadora del 15M, en la búsqueda de una alternativa independiente -es decir no electoral- de los y las trabajadoras que buscan una línea política revolucionaria que las saque de la orfandad en que la han sumido la izquierda institucionalista.

Así las cosas, todo intento de regeneración de la democracia burguesa, por meritorio y voluntarioso que sea el experimento por parte de quienes desde la izquierda lo intentan pero sin salirse un ápice siquiera del orden burgués vigente, estamos convencidos que conducirán a las grandes masas a un callejón peligroso -no descartamos una salida fascistoide- al ver que sus enormes expectativas depositadas en candidaturas de izquierda no revolucionarias carecen de la voluntad para cumplir lo prometido.

La responsabilidad de una candidatura obrera es inmensa. Y hoy no la hay. Existen sí, propuestas de avanzados discursos confrontativos con las políticas del Estado capitalista en el Parlamento pero sin entrar a indagar en profundidad. Tienen honestidad, valentía, decisión, conciencia, pero carecen de la necesaria e imprescindible ligazón con las bases. Por eso consideramos que no podrán, y seguramente a su pesar, jugar un papel clasista y hasta revolucionario dentro de la institución. Las bancas obreras no significan cómodos sillones, sino una de las más peligrosas trincheras de lucha.

  1. “Saludo a los comunistas italianos, franceses y alemanes”
  2. ¿Debemos participar en los parlamentos burgueses?
  3. Negrillas nuestras
  4. Negrillas nuestras
  5. ¿Debemos participar en los parlamentos burgueses?

 

image_pdf

Be the first to comment

Leave a Reply

La teva adreça no serà publicada.


*