Entrevista a Mabel Arteaga, Cónsul General de Cuba en Bcn


En Cuba antes del triunfo revolucionario de Enero de 1959, la mujer estuvo sometida a una humillante discriminación por razón de su sexo y aún más si el color de su piel era mestiza o negra y su condición económico-social pobre. Vivía en condiciones de subordinación, de dependencia respecto al hombre y eran burlados sus más elementales derechos, establecidos la mayoría de ellos sólo de manera formal.

Es con el triunfo de la Revolución el 1ro de Enero de 1959, al tomar el pueblo el poder, que se transforman radicalmente las estructuras económicas, políticas y sociales del país. A partir de ese momento se hizo realidad la dignidad plena de cada cubano(a) y se respetan y ejercen los derechos humanos que defendemos.

La mujer ha sido desde entonces sujeto activo y principal beneficiaria de las conquistas revolucionarias. Como parte de la lucha por la justicia social se inició la batalla por el ejercicio pleno de la igualdad de derechos y oportunidades con los hombres en todos los ámbitos y a todos los niveles de la vida nacional.

Como resultado de la voluntad política del Gobierno cubano, se constata una creciente y sistemática contribución de las cubanas en el proceso de desarrollo de la sociedad.

Las cubanas constituyen el 37,5% del total de ocupados en la economía y el 47,5% en el sector estatal civil. Este es el resultado de las altas cifras de mujeres calificadas técnica y profesionalmente que sobrepasa el 65%, resultado de los programas educacionales que disfrutan, y como parte de una educación universal y gratuita, cuyos resultados repercuten en el mercado laboral, en la participación política, en el acceso de las mujeres a los programas sociales en su empoderamiento.

Destaca la representación de las cubanas en sectores claves de la economía como la salud (69,8%) y la educación (70,5%), de sus profesionales, en la judicatura son el 77,8% de los fiscales del país y más del 71% de los jueces profesionales, son además 53,5% de los empleados en el sistema de las Ciencias, la Innovación y la Tecnología.

Un aspecto que resalta es la representación femenina en los cargos de dirección, donde las mujeres resultaron el 48,86% de los miembros del Parlamento y el 66,6% son Presidentas de los Gobiernos provinciales, cifras nunca antes alcanzadas. Además 8 mujeres son Ministras para un 38% y 40 Viceministras para el 44%. Fueron electas recientemente 13 mujeres como miembros del Consejo de Estado, lo que representa el 41,9% y dos mujeres son vicepresidentas del mismo.

Cuba ha sobre cumplido ampliamente el objetivo de lograr la incorporación de mujeres en cargos directivos. Si se tiene en cuenta que Cuba es un país subdesarrollado, bloqueado y donde persisten sin dudas estereotipos que limitan una mayor integración de la mujer y donde aun la igualdad plena no se ha conseguido, estos logros incuestionables hablan de una voluntad política expresa del Gobierno cubano y de los derechos que por ley disfrutan las cubanas.

Como el bloqueo de EEUU a Cuba ha perjudicado también la vida de las mujeres.

Respuesta: El escenario económico de los años 90, denominado periodo especial para los cubanos, ha impactado con fuerza a toda la población y en particular a las mujeres, sobre todo por la amplia participación que tiene la mujer en la vida socioeconómica del país.

Con la caída del campo socialista en los países de Europa del Este, el país reduce su capacidad exportadora en un 73% perdiendo además sus mercados, al ser estos países sus principales socios comerciales. El país se ve obligado a un fuerte proceso de ajuste económico, con la premisa de preservar los logros sociales. Es precisamente en la década de los años 90 donde se produce el recrudecimiento del Bloqueo de Estados Unidos, aprobado oficialmente desde 1962, a partir de Leyes como la Torricelli en 1992, la Helms Burton en 1996.

Estas acciones determinan que a pesar de los esfuerzos del gobierno cubano, las afectaciones a la economía tengan elevada relevancia, confrontándose limitaciones de recursos de consideración lo cual repercutió en las condiciones de vida de los ciudadanos, las familias y todos sus miembros, pero de manera muy especial en la mujer cubana.

Las mujeres además de tener una activa participación en la vida política, económica y social del país, tienen una alta responsabilidad en el funcionamiento de los hogares cubanos, es por ello que sin dudas han sufrido con mayor fuerza las limitaciones del bloqueo. La mujer ha tenido que desarrollar estrategias de sobrevivencia, adaptarse a las múltiples transformaciones económicas desarrolladas en esta etapa de crisis, así como afrontar la carencia de productos y servicios, haciéndoles frente con iniciativa y creatividad para salvar la familia creada.

Es por ello que continuaremos abogando por el cese del bloqueo económico, financiero y comercial que de manera ilegal y unilateral el Gobierno de los EEUU ha impuesto a nuestro pequeño país, con repercusiones negativas para la familia cubana y la mujer. Exigimos el respeto de todos los derechos humanos de las mujeres y luchemos juntos, hombres y mujeres, por la construcción de un mundo más justo y equitativo, de igualdad y libre de violencia y discriminación.

Cuba fue el primer país en firmar y el segundo en ratificar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y ha sido consecuente con los tratados internacionales en materia de derechos humanos. En consonancia con este hecho, mantiene un estricto apego en su legislación y en su práctica, a la letra de este instrumento internacional, donde existen las condiciones necesarias y adecuadas para garantizar y proteger los derechos de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. Ha sido el propio Comité de la CEDAW quien ha reconocido de manera explícita, aunque aún queda mucho camino por andar, los logros de las cubanas y que el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos a Cuba constituye el principal obstáculo para el pleno goce de todos los derechos humanos de las mujeres. Para las cubanas esta política hostil y unilateral, impuesta por ya más de 50 años, constituye la principal forma de violencia que afecta a las mujeres y la familia cubanas.

En el proceso de construcción de un nuevo modelo económico, y a pesar de la crisis que afecta al mundo entero, se continúan proyectando programas económicos, educacionales, sociales y culturales donde la participación de la mujer es significativa, tanto como agente activa de estos procesos como beneficiaria de los mismos.

Hoy, cuando millones de mujeres en el mundo sufren de pobreza, hambre, explotación, de discriminación laboral, de los efectos nefastos de las guerras, los conflictos armados y muchas más formas de violencia, las cubanas exhibimos cifras que destacan sus avances incuestionables, a pesar de las múltiples limitaciones que impone el bloqueo económico, financiero y comercial que afecta a toda la sociedad.

Por la parte de Cuba, la política gubernamental con relación a esta temática aparece reflejada en el Programa Nacional de Educación Sexual, que involucra al Ministerio de Salud Pública, al Ministerio de Educación, a la Federación de Mujeres Cubanas y a diversas organizaciones juveniles. Inicialmente, en 1972, fue el Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual quien tuvo la misión de crear e instrumentar el Programa Nacional de Educación Sexual.

Posteriormente, en 1989, en función de su perfeccionamiento y ante la necesidad de estrategias más efectivas para atender problemáticas como el embarazo precoz y la transmisión del VIH, el Grupo se transforma en el Centro Nacional de Educación Sexual CENESEX, con estructuras similares en las provincias y municipios del país.

Actualmente, el Programa Cubano de Educación Sexual destaca la necesidad de iniciar la educación de la sexualidad desde los primeros momentos de la vida y compromete a toda la sociedad en su ejecución. Se defiende la comprensión de la sexualidad con un enfoque integral que contribuya al proceso de crecer y aprender, creando pautas para resolver contradicciones, tomar decisiones, establecer proyectos personales, ganar nuevos espacios de autonomía y superar estereotipos sexistas. Específicamente, en el Sistema Nacional de Educación, es en el Programa Ramal de la Salud Escolar donde se proponen acciones curriculares y extracurriculares a instrumentarse en cada nivel de enseñanza, enfatizando el carácter transversal e integral de la propuesta que debe involucrar a todas/os las/os docentes .

La Constitución cubana, en su artículo 41 establece la igualdad de todos los ciudadanos. En el 42 y el 44 prohíbe cualquier tipo de discriminación y estipula que todos los ciudadanos tienen iguales derechos, pero el Código Penal no hace referencia específica sobre la violencia doméstica.

Activistas e investigadoras dedicadas al estudio de la violencia de género en Cuba consideran cada vez más necesaria una ley integral que proteja a las víctimas y prevenga el flagelo.

En Cuba, como en todas partes, también puede haber algún caso de violencia de género, pero muy aislado, por lo que no representan un problema social ni de salud. Porque la educación es algo muy básico en mi país y la revolución ha logrado aumentar el nivel cultural del pueblo: cuanto más culto es el hombre, decía José Martí, más controla la bestia que lleva adentro. Es algo que se enseña en la escuela primaria desde que son muy chiquitos: Martí decía que los niños no podían pegarle a una niña ni con el pétalo de una rosa. Así se logra una sociedad mucho más tranquila y respetuosa. Y además la revolución creó la Federación de Mujeres Cubanas para saldar el machismo que efectivamente existía. Por años tuvimos luchas importantísimas y creo que hoy tenemos los mismos derechos y los mismos deberes, pero somos protegidas.

Pregunta: Retos se plantean para mejorar la sociedad cubana en materia de equidad de género

Respuesta: Yo creo que entre los grandes logros está el verdadero empoderamiento de las mujeres: entendido no sólo en la representación participativa en cargos de toma de decisiones, sino sobre todo en que se han producido las condiciones para el verdadero empoderamiento, gracias al acceso general y gratuito a la educación. Hoy las mujeres son el 62% de la matrícula universitaria, el 67% de las personas profesionales y técnicas del país, más del 70% de la fiscalía, y ocupan ya el 49% de los escaños parlamentarios.

También en el interior de la familia se han producido cambios, y hoy se habla de masculinidades emergentes, en tránsito, porque también los hombres han ido cambiando. Sin embargo, este es un espacio donde la batalla debe ser todavía mayor. Otro desafío es que las mujeres pasen de los cargos intermedios a los cargos de primer nivel, no sólo en las instancias gerenciales del poder económico, sino también en las propias instancias del Partido Comunista y de la Asamblea Nacional del Poder Popular. 

Ha sido muy importante que Raúl Castro haya ratificado esa voluntad política que ha caracterizado la sociedad cubana. En el II Congreso del PCC también Fidel hizo mención a que hacía falta un partido de hombres y mujeres. Pero sin duda los cambios que dependen de la conciencia social van de manera más lenta que los cambios que dependen de una legislación, o incluso que cambios tan trascendentales como fue cambiar la relación entre propiedad, fuerza productiva y medios de producción. Por esto yo creo que no fue suficiente la voluntad política, ni siquiera suficiente una ley, hay que trabajar mucho en las subjetividades, en lo que podríamos llamar una cultura de la equidad, de la igualdad. Este proceso yo creo que está muy signado y muy marcado también por los mensajes que hacen circular ya no sólo las viejas costumbres, las tradiciones, sino los medios de comunicación, que se han convertido, en la sociedad contemporánea, en un elemento socializador tan importante como la familia, la escuela u otros.

No ha sido un camino de rosas conseguir eso que ahora son logros que parecen tan naturales y al alcance de la mano, aunque la cotidianidad siga siendo de otra manera un reto nada fácil de asumir, como en los primeros días.

Las cubanas aún tienen por ganar nuevas conquistas, está claro y nada detendrá su paso, como el de sus antecesoras. De ahí el imperativo histórico y la vigencia de su organización de avanzada.

Hablando de los logros actuales, fuentes oficiales han informado que el 66  por ciento de la fuerza técnica y profesional de Cuba está formada por féminas.

De acuerdo con tal realidad Teresa Amarelle, secretaria general de la FMC, afirma que resulta imposible actualizar el modelo económico nacional sin la participación activa de esa fuerza.

Más detalles: en el sector estatal civil el 48 por ciento de la fuerza laboral es femenina. Las mujeres representan el 80 por ciento de la fuerza técnica y profesional de los ocupados, a nivel estatal, en la economía.

Entre los trabajadores por cuenta propia son poco más del 30 por ciento, y el 53 por ciento de las personas asociadas a cooperativas no agropecuarias.

En la salud cubren el 60 por ciento del personal médico cubano, y el 64 de los profesionales que cumplen misión internacionalista.

Es grande la contribución que puede dar y está dando ya la mujer. En el país se llevan a cabo transformaciones potenciadoras del avance sostenible, pero pausado, eficiente y razonable, de las fuerzas productivas, con apego al modelo socialista y a los logros de las últimas décadas en materia social.

Las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia, con una experiencia de larga data en el adiestramiento de la potencial fuerza laboral femenina, ya adelanta programas de apoyo  que se ajustan a las labores por cuenta propia.

Asimismo, los pasos dados no significan la inexistencia de desafíos en diversas áreas, desde la legislativa hasta la necesidad de romper estereotipos y ataduras de la sociedad patriarcal.

No bastan las leyes, si la mujer no las conoce, domina sus derechos y sabe cómo ejercerlos.

Otro aspecto es el acelerado proceso de envejecimiento de la población cubana. Para que se tenga una mejor idea, de los 11.236.099 habitantes que residían en el país a finales de 2008, casi dos millones tenían 60 años y más, los que, en términos relativos, representaban 17 por ciento de la población total, según consta en “La población cubana 2009”, publicación del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Mientras, para 2025 se estima que uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60 años.

Ello es el resultado de dos tendencias demográficas convergentes: se nace menos y también se muere menos. Ambos fenómenos aportan otras dimensiones y retos a la evolución social, pues, a diferencia de lo ocurrido en la mayoría de los países europeos, donde la transición demográfica que culminó con el envejecimiento de la población se logró en el curso de varias generaciones, en Cuba este proceso ha sido muy acelerado y homogéneo.

 

Espineta amb Caragolins

Febrero 2017

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