Mujeres silenciadas


Una de las “Historia(s) Silenciada(s)” : discursos y represión franquista sobre las mujeres.

Discursos que mandan callar

Las mujeres han sido silenciadas de diferentes maneras a lo largo de la historia, “habladas” por diferentes discursos –médico, teológico, histórico, legal- que no cesan de indicar qué son, cuál es su esencia y cómo y qué deben hacer, en función de sostener un “orden” social patriarcal hegemónico.

Tales discursos, modelos identificatorios que inciden sobre la subjetividad de hombres y mujeres, sostienen que su esencia “natural” corresponde a un ser frágil, pasivo, inferior al hombre por su anatomía- procrear- , su intelecto y psiquismo.

Concepción que la condena al sometimiento, a multiplicidad de deberes, pocos derechos y a un modelo idealizado- transmitido de madres/padres a hijas/hijos- que la suele dominar y culpabilizar si no lo cumple y que las diferentes generaciones tienen que abordar.

Es evidente que, gracias a la lucha de las propias mujeres, y a cambios económicos, sociales, políticos, estos discursos y su influencia, son hoy de menor intensidad ante otros que defienden fuertemente un lugar propio para las mujeres y de paridad con los hombres.

Pero no dejan de existir y de insistir. Y de mostrar su efecto en los diferentes y dolorosos actos de violencia actual?.

La escucha de mujeres en la clínica y en el proyecto Trauma y Transmisión, nos interroga sobre si esa violencia conserva trazas del odio y la represión del pasado reciente, pese a los cambios que se han venido produciendo al retornar la democracia?.

Es claro que, detrás de cada agresión a mujeres, existen causas singulares que pueden explicar el maltrato y el odio por diferentes factores, pero coincidimos en que “la memoria histórica es imprescindible en la investigación de cualquier fenómeno colectivo”(Ruiz,P.2006).

Recordemos

Durante el corto tiempo de la República, se intenta luchar por erradicar una moral católica conservadora que impide a las mujeres una verdadera transformación en adquirir derechos: a su libertad económica, a su sexualidad, es decir a conquistar una posición de sujeto.

En un espacio de pocos años, las mujeres recorren el camino de varias generaciones, recuperan la palabra y un lugar en lo social. En el 31 acceden al derecho al voto, en el 32 a la ley del divorcio y en el 36, se produce la despenalización del aborto, ya durante la Guerra.

La violencia exilia la palabra

La dictadura franquista, ahoga ese proceso y somete al oscurantismo intelectual, político y religioso a un país que había comenzado a ver la luz de la igualdad de los sexos.

Se arranca de raíz tanto el proceso de emancipación de la mujer como el cambio de una mentalidad ancestral, alterando la vida de al menos tres, o cuatro generaciones.

Y comienza una feroz represión, similar para hombres y mujeres, pero con un específico castigo para ellas:… “ reeducación de sus hijos, (agregamos: el robo), presiones religiosas, sin perjuicio de ejecuciones. Sufriendo además la culpa de ser mujer, viuda o madre del “vencido”. (Bussy, D., 1993)

Y aún más: se las violaba, se las rapaba, se las exhibía, añadiendo insidias sobre su supuesta inmoralidad, buscando la sumisión del cuerpo de la enemiga, apropiándoselo impunemente para mostrar el dominio del vencedor.

Se las purgaba(endemoniadas?), como manera de hacerles perder el control del cuerpo, de mostrarlas “sucias”.

La profunda vergüenza sentida provocaba el silencio , que ellas y sus hijos guardaron internamente durante años, con tristeza, desmoralizados y deteriorándose psíquicamente.

Vejaciones que mostraban : “El odio hacia las mujeres republicanas fue un motor poderoso” para esa represión; las llamaban “guarras”, monstruos “hambrientos de sangre”. (Bussy,D.)

Por qué este odio?; qué representaban para el imaginario social estas mujeres que luchaban para ser libres como sujetos?

Al salir a la calle, a batallar por sus derechos y por cambios sociales y políticos, se convirtieron en transgresoras del orden patriarcal y eso determinó que las acusaran de “destruir” el hogar cristiano y el pudor, estigmatizándolas como responsables de la catástrofe social.

La brutal violencia ejercida sobre ellas representó un abuso y un verdadero ataque a un modelo de sujeto-mujer libre e independiente.

Además el estado franquista alió los discursos y poderes médico psiquiátrico, religioso, educativo y político, arrogándose el construir un “orden” para la mujer y la sexualidad y por ende para los hombres.

La Iglesia y la Falange Femenina colaboran para restablecer la imagen de su propio “ideal femenino”, a través de métodos coercitivos sobre las mujeres y sus hijos, llamada “reeducación”(o readecuación?).

También la Psiquiatría, con apariencia científica, fue arma poderosa del régimen, determinando “… una penalización femenina brutal, psiquiatrizando la disidencia, mucho tiempo antes de la URSS”. (Vinyes, R., 2002 ).

Una Psiquiatría que sentencia qué es normal y qué no, marcando una ideología de la diferencia , estigmatizando y marginando a aquellos que no se pliegan a lo instituido : el loco, la mujer, los rojos, los homosexuales.

El psiquiatra del régimen, Vallejo Nágera, será el encargado de teorizar sobre el “gen” rojo, para demostrar que todos los logros republicanos eran ” deformidades”, patología. Transmitía, a la vez, una concepción retrógrada y misógina de las mujeres: “su característica debilidad del equilibrio mental, una menor resistencia a las influencias, inseguridad para controlar su personalidad, instintos de crueldad, si no hay frenos de control social. Además, en las revueltas políticas tiene la ocasión de satisfacer sus apetencias sexuales latentes.( ”A. Vallejo Nágera, 1939)

La clínica nos ha mostrado que diferentes síntomas somáticos, que muchas mujeres presentaban- y presentan- enmascaraban el dolor y la angustia por todo lo vivido: los múltiples duelos congelados, el ser violentadas de diferentes maneras, despreciadas, humilladas sin poder decidir sobre su sexualidad y maternidad, sobre su trabajo, cargando con sus familias, sin hombre, soportando la miseria y el terror.

Médicos y psiquiatras que podían ayudar, les era difícil escuchar la incidencia sufrimiento psíquico en el cuerpo y en aquellos tiempos de silencio las heridas de las “vencidas” permanecían siempre abiertas, incentivadas por la humillación y la vergüenza.

Simone Weil, quien conoció la violencia sobre sí, decía ” no se puede amar y ser justa más que si se conoce el imperio de la fuerza y se sabe no respetarlo”.

Aquellas que no respetaron el imperio de la fuerza siguieron luchando, algunas en un exilio interior, sin entregarse al olvido. Otras, exiliadas del territorio, no de la palabra, pudieron hablar, escribir, quebrando el manso silencio, abriendo puertas para las nuevas generaciones.

Pero los discursos, la violencia física y psíquica, ha calado hondo, continuando incluso en la Transición al silenciarla, y puede que aún aniden en el imaginario de muchos hombres, y también de algunas mujeres.

 

Teresa Morandi . Psicoanalista, Psicóloga Clínica. Co-directora del Proyecto Trauma y Transmisión(FCCSM)-Febrero 2017

Bibliografía

Bussy, D.: “Mujeres de España: de la República al franquismo” en Historia de las mujeres de Duby i Perrot. T.V.El Siglo XX. Taurus, Madrid. 1993.

González Duro, E. “Las rapadas. El franquismo contra la mujer”. Ed Siglo XXI. 2012

Morandi, T.: “Transmisión psíquica del trauma en los sujetos y entre generaciones”. En Trauma y Transmisión. Miñarro y Morandi, Ed. FCCSM y Xoroi. 2012.

Ruiz Castillo, P.: El maltrato a la mujer, Ed. Síntesis. 2006.

Vallejo Nágera, E.: “Investigaciones Psicológicas en marxistas femeninos delincuentes”, 1939. En Silvia Ventura: Els Bojos a Catalunya 1850-200. Edicions 62. 2008.

Vinyes, R: Irredentas. Las presas políticas y sus hijos en las cárceles franquistas. Temas de Hoy, 2002.

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