Carta de Marx a Lassalle


[…] Quiero informarte del estado en que se encuentran mis trabajos económicos. He emprendido de hecho la redacción final desde algunos meses. Pero avanza muy lentamente, porque los temas de los que desde hace muchos años se ha hecho el centro de los estudios de uno, cuando se quiere terminar con ellos siempre ofrecen nuevos aspectos y exigen nuevas reflexiones. Además, no soy dueño de mi tiempo, sino rather [más bien] su criado[1]. No me queda más que la noche para ocuparme de mis trabajos personales, y los frecuentes ataques o recaídas de una enfermedad del hígado entorpecen incluso mis trabajos nocturnos. En estas condiciones, lo más cómodo para mí sería poder publicar todo ese trabajo por entregas separadas, sin establecer una cadencia de publicación. Y esta solución quizá tuviera la ventaja de encontrar más fácilmente un librero, ya que los fondos a invertir en esta empresa serían poco importantes. Te quedaría muy agradecido, of course [naturalmente], si miraras a ver si en Berlín puedes descubrir un empresario de ese tipo. Por “entregas” entiendo cuadernos bastante análogos a aquellos en que ha aparecido poco a poco la Estética de Vischer.

El trabajo de que se trata es, en primer lugar, la crítica de las categorías económicas, o bien, if you like [si quieres], el sistema de la economíaa burguesa presentado en forma crítica. Es a la vez un cuadro del sistema y la crítica a ese sistema a través de su propia exposición. No calculo en absoluta cuántas galeras de impresión dará en total. Si tuviera el tiempo, calma y medio para elaborarlo todo, antes de entregarlo al público, lo haría mucho más conciso, porque siempre me ha gustado el método que consiste en condensar. Pero impreso así, por entregas sucesivas, lo que quizás facilite la comprensión por parte del público pero perjudicará seguramente la forma, la obra adquirirá necesariamente una ligeraamplitud. Nota bene: en cuanto sepas con seguridad si se puede resolver o no este asunto en Barlín, te agradeceré que me lo comuniques, porque si no puede resolverse ahí, lo intentaré en Hamburgo. Otra cosa: es imprescindible que el librero que emprenda esta publicación me pague, una necesidad que podría hacerla fracasar en Berlín. La exposición, quiero decir la forma de exponer el tema, es absolutamente científica, es decir, que no contraviene en nada las reglas en el sentido habitual del término. El conjunto se divide en seis libros:[2] 1. Del capital (contiene algunos capítulos introductorios). 2. De la propiedad territorial. 3. Del trabajo asalariado. 4. Del estado. 5. Comercio internacional. 6. Mercado mundial. No puedo por menos de hacer de tanto en cuando alusiones críticas a otros economistas, de polemizar, por ejemplo, con Ricardo, en la medida que él mismo, quia Burgués, se ve obligado a cometer errores incluso desde un punto de vista estrictamente económico. Pero en conjunto, la crítica y la historia de la economía política y del socialismo debería ser el tema de otro trabajo.[3] Finalmente el breve esbozo histórico del desarrollo de las categorías o de las condiciones económicas, es el tema de un tercer libro.[4] After All [después de todo], tengo el presentimiento de que ahora, cuando, al cabo de quince años de estudios, he llegado a poder dedicarme a esta obra, van a interferir probablemente acontecimientos tempestuosos. Never mind [eso no importa]. Si he terminado demasiado tarde para atraer todavía la atención del mundo sobre esos temas, será evidentemente my own [mi propia] falta […]

 

22 de febrero de 1858

 

  1. Por estos años Marx, llevaba una intensa vida política centrada en torno a la Liga de los Comunistas, que, en 1864, se convertirá en la Asociación Internacional de los Trabajadores o I Internacional. Marx se encontraba, por otro lado, generalmente muy escaso de fondos, lo que le obligaba a realizar una serie de trabajos para el New –York Daily Tribune. Precisamente como corresponsal de este periódico en Europa, Marx escribió entre 1854-1858 la serie de trabajos conocidos hoy bajo el título de “La revolución en España (Barcelona, Ariel, 1960).
  2. Marx se vio obligado a modificar este plan. En El Capital se tratan los tres primeros puntos.
  3. De hecho eso viene a ser la Crítica de la economía política, publicada el año siguiente.
  4. Lo que dará como resultado las Teorías de la plusvalía o cuarto libro de El Capital, que no se publicó hasta después de la muerte de Engels.
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