[EDITORIAL] Navegando entre contradicciones


Septiembre de 2017. Pasamos el ecuador del año. En el hemisferio norte nos acercamos al otoño. Las hojas de los árboles se pondrán amarillas y caerán. Los días se irán acortando. El sol proyectará sobras largas. Y todo hace indicar que las disputas imperialistas se irán agudizando. Los dueños del Capital necesitan conquistar mercados y personas para mantener sus beneficios. Por el momento, tres puntos geográficos parecen manifestar éstas disputas: Siria, Corea del Norte y Venezuela. Hasta el momento, tanto en Siria como en Venezuela, parece que el imperialismo encabezado por EEUU, con la OTAN y la UE como aliados, vieron truncados sus intereses. Las piezas de la partida de ajedrez las mueven Estados Unidos y China. Mientras tanto, el Capital, esa gran fuerza social dirigida por intereses individuales, se lleva por delante vidas humanas de todas las naciones.

Pero al mismo tiempo que el Capital avanza sobre el otro polo de la contradicción, el trabajo asalariado, van surgiendo bolsas de resistencias. Bolsas que cuestionan el sistema capitalista, a veces de manera intuitiva y otras con fundamentos científicos. Los procesos independentistas abiertos en diferentes partes del globo no se pueden separar, escindir, de la lógica del Capital, de sus contradicciones, de sus crisis, ya sean para agudizar los efectos nocivos de éste modelo económico o para liberarse de éste. Catalunya no es una excepción.

El “Procés” hay que analizarlo y proyectarlo dentro de las leyes de tendencia del Capital en su fase imperialista. Al menos así lo entendemos desde éste modesto espacio. Por eso no podemos perder de vista que la contradicción principal es Capital-Trabajo asalariado, es decir burgueses y proletarios, personas ricas y pobres, los y las de arriba y los y las de abajo, el 1% y el 99%. Es una contradicción antagónica pero, al mismo tiempo, una unidad: cada polo necesita del otro para subsistir. Uno polo no puede existir sin el otro. Pero cada polo cuenta con sus propias contradicciones. Contradicciones que, por ahora, no son antagónicas. Es decir, los intereses individuales que están dentro del polo del Capital luchan a muerte por conducir, dirigir y controlar esa fuerza social. Es lo que se conoce con fracciones dentro de una clase. Lo mismo sucede en el polo contrario, el del Trabajo asalariado, donde diferentes fuerzas luchan por hegemonizar y conducir los intereses de la clase que vive de su trabajo.

La composición social del “Procés” se nos presenta como un movimiento transversal de clase. Es decir, integrantes de diferentes polos de la contradicción antagónica -con intereses opuestos- se presentan como iguales. Persiguen un fin común: la República Catalana. Una República independiente que, a medida que nos la van concretando, es cada vez más dependiente de los intereses imperialistas: ahora parece que necesitamos de un ejército. Y es en este punto dónde surge otro interrogante ¿los intereses de qué polo de la contradicción defenderá éste ejército?

Cabe señalar que la clase, o polo, que controla el Estado se arroga el monopolio de la violencia. Recordamos también que gobernar no significa ostentar el Poder. “En los hechos, el mercado no gestiona directamente la vida laboral. Las clases dominantes invariablemente recurren a la intervención estatal para organizar el trabajo, con el auxilio de una legislación laboral que disciplina a los asalariados.”[1]

El capitalismo cuenta con sus propias leyes. Leyes de tendencia, es decir, que no necesariamente se cumplirán pero que de no existir obstáculos –sobretodo subjetivos- se realizarán. El capitalismo, en su fase imperialista, también tiene sus leyes particulares de tendencia.

– Una de las leyes tendenciales del Capital en su fase imperialista es la concentración y centralización de capitales. El “Procés” – y la futura República Catalana – se encumbra, tal como leemos en la reciente ley del referéndum aprobada con los votos de JxSí y la CUP-CC, dentro de los márgenes político-económicos de la Unión Europea; es por eso que nos preguntamos ¿la independencia supone invertir esta ley de tendencia?

– Otra de las leyes de tendencia es la fusión del capital bancario con el industrial. En el plano supranacional, que es donde opera el Capital en su fase imperialista -aunque su centro se ubique en un Estado nación-, ¿la independencia de Catalunya –y su futura República- revierte esta tendencia?

– El predominio de la exportación de capitales por sobre la exportación de mercancías, otra tendencia del imperialismo, ¿se revierte con la independencia de Catalunya?

-La lucha por el reparto de los mercados existentes en el planeta, ¿se revierte con la independencia de Catalunya dentro de los márgenes impuesto por la Unión Europea?

-El reparto territorial entre las potencias imperialistas, otra de las tendencias del capitalismo en su fase imperialista, ¿bajo el dominio de qué o quién queda la República Catalana?

Si el Régimen del 78 supuso un salto cualitativo respecto al golpe del 36, momento en el que ya regía la fase imperialista, y teniendo en cuenta los interrogantes arriba planteados, a lo que sumamos la tutela de las instituciones catalanas sobre el “Procés” ¿de verdad lo que se está cocinando en Catalunya supone un debilitamiento de éste Régimen, no en su forma, sino en su contenido?

Hay quienes consideran que el debilitamiento es una posibilidad real. Desde nuestro punto de vista, para que se de éste debilitamiento en beneficio de las clases populares, debería existir una organización de la clase trabajadora que incida en la contradicción de la burguesía. Una organización aceitada en la batalla de ideas y en la autodefensa. Observamos, desde éste modesto espacio, la cotidianeidad de nuestros barrios y centros de trabajo: el malestar social es real, palpable, pero también es notoria la ausencia de organización.

El Capital no es algo estático. Las leyes de tendencia lo empujan al movimiento, a ganar terreno sobre el Trabajo asalariado. Lo golpea pero no lo tumba. Lo somete pero no lo mata. Lo arrincona pero no le da el gancho de gracia. No. Por eso llegan los robots que, bajo éste sistema económico, no es más que la reorganización opresiva del trabajo.

Hace 150 años salía a la luz El Capital de Carlitos Marx. Desde éste espacio consideramos que es una obra con mucha vigencia. Una lectura necesaria para conocer qué es el Capital. Sus dinámicas y sus contradicciones. Sus crisis e incidir en ellas. Porque para ser anticapitalista hay que saber que es el capitalismo. Conocerlo y navegar en sus contradicciones para desplegarlas y superarlas.

Se acercan los días tan largamente esperados. Quizás en las urnas esté la llave que abra el cerrojo. El Estado capitalisa una vez más demuestra que no puede llevar a delante ni los derechos democráticos fundamentales. Por eso, como trabajadores y trabajadoras asalariadas no percibimos, en la coyuntura actual del “Procés”, esa brisa que nos empujará a romper las cadenas que nos oprimen. Esa brisa que se llama socialismo.

 

La Granja

Septiembre de 2017

 

  1. La Economía Marxista. Hoy, seis debates teóricos; Claudio Katz, Pág. 71; Maia Ediciones
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