Fraude en la investigación científica ¿cuestión individual?


En los últimos años han salido a la luz, y cada vez con más frecuencia, diferentes casos de fraude, falsificación de resultados o plagio en el ámbito de la investigación científica, aumentando significativamente el número de artículos retirados por estar bajo sospecha[1].

Entre los más sonados están, el plagio cometido por Fernando Suarez Bilbao, ilustre rector de la Universidad Juan Carlos I de Madrid, que copió prácticamente íntegro el trabajo de otro catedrático[2]; el de la investigadora japonesa Haruko Obokata, cuyo trabajo en células madre fue retirado de la prestigiosa revista Nature, terminando con su carrera[3]; o el más reciente caso de la Dra. Sonia Melo, con un importante artículo sobre mutaciones genéticas y cáncer, retirado por sospechas de manipulación en las imágenes[4].

Según un estudio del año 2009 el 2% de los científicos reconoce haber utilizado malas prácticas (como plagio directo) y el 34% admitieron prácticas “cuestionables” dejándose llevar por la tentación de retorcer los números hasta obtener los resultados que necesitas[5].

Pero, ¿por qué se producen tantos fraudes y retractaciones en un campo cuyo principio debe ser la búsqueda de la verdad? ¿Cuáles son los motivos que llevan a algunos científicos e investigadores a este tipo de prácticas? ¿A qué se debe el aumento en este tipo de casos? Cuando uno de estos casos sale a la luz, la prensa, los directores de la institución y los jefes de departamento se esfuerzan mucho, primero, en desvincularse de lo ocurrido para evitar responsabilidades, “no sabíamos nada “o “llegaremos hasta el final” ; y segundo, se centran en proteger el sistema, achacándolo todo a la ambición personal del investigador o a su falta de ética personal “son algunas manzana podridas”, “no son verdaderos científicos, solo estafadores”, “cada uno es libre de decidir si hace trampas o no” Pero, ¿es esto cierto? ¿Es solo una cuestión ética individual?

La investigación científica es una importante fuerza productiva, que genera plusvalía extraordinaria para el capitalista desarrollando nuevas tecnologías que permiten bajar los costes de producción. Pero hoy en día, la investigación básica, es, además, una industria en sí misma. La mercancía, el conocimiento.

La producción de conocimiento es el objetivo principal de la mayoría de los grupos de investigación que trabajan en instituciones públicas (universidades, centros de investigación, hospitales etc). Tanto es así, que cuando se le pregunta a un investigador sobre la utilidad de su investigación suele responder frases del tipo: “Bueno, nos dedicamos a producir (o generar) conocimiento, la utilidad se verá algún día, en el futuro”.

Así, tras muchas horas en el laboratorio, obtienes los frutos de tu trabajo, un “valor de uso”, un artículo científico que resume la intención, los experimentos, datos, resultados, conclusiones y conocimientos adquiridos durante la investigación. Entonces lo pones a competir en el mercado de las publicaciones científicas, para ver que revista acepta publicarlo. Cuanto más espectaculares y novedosos son los resultados, más prestigiosa la revista, mayor índice de impacto y mayor reconocimiento internacional para todos los autores. Una revista importante puede recibir cientos de artículos al día, la evaluación minuciosa de cada uno es complicada, y la decisión de publicar un trabajo, no está exenta de amiguismos, prejuicios de origen o género, controversias, e intereses alejados de lo puramente científico.

En el momento de pedir financiación, buscar un nuevo empleo o aplicar a una plaza de profesor en la universidad, nadie evaluará la calidad de la investigación, la importancia del descubrimiento, su impacto social, o el avance científico, solo importará en qué revista se publicó. La presión hacia los investigadores para tener grandiosos resultados es, por tanto, altísima y deriva en trabajadores cuya única vida es el laboratorio, jornadas semanales de más de 50 horas, sin días libres o trabajando sin cobrar[6]. Estas son las bases objetivas para que se produzca el fraude y la retractación; un coctel pernicioso de competitividad, precariedad y evaluación del trabajo y al carrera científica por publicaciones, y ninguna de ellas tiene que ver con la ética o los valores morales de un investigador en concreto.

Las perspectivas no son halagüeñas, es previsible que estas condiciones empeoren a medida que escale la competencia entre las diferentes potencias imperialistas, EU, EEUU, China y Rusia, ya que el avance científico-tecnológico es un punto estratégico en la carrera por los primeros puestos en el tablero mundial. Se prevén nuevas vueltas de tuerca, empeorando las condiciones de vida, aumentando la explotación sobre los trabajadores y los castigos para aquellos que se vean obligados a hacer trampas. A modo de ejemplo, China han planteado la aplicación de la pena de muerte para aquellos que cometan fraude científico[7], en la UE y en EEUU aumentan las jornadas laborales, se reducen salarios y medios mientras una caterva de periodistas y pseudo- intelectuales exigen endurecer los castigos[8].

Pero una cosa parece clara, el fraude en las investigaciones científicas no desaparecerá con la amenaza del castigo, o con un aumento de los controles institucionales, si no con un cambio profundo en el sistema que elimine de raíz las condiciones que lo fomentan.

 

Beatriz Cerezo

 

  1. https://www.xataka.com/investigacion/mas-de-cien-articulos-cientificos-retirados-por-fraude-son-una-llamada-de-atencion-o-cambiamos-el-sistema-o-tendremos-problemas
  2. http://www.eldiario.es/sociedad/Universidad-Rey-Juan-Carlos-Barcelona_0_580592677.html
  3. https://mundo.sputniknews.com/asia/201511031053226113-retiran-dostorado-bilologa-japon/
  4. https://forbetterscience.com/2016/02/10/sonia-melo-case-phd-advisor-esteller-investigated-postdoc-pi-kalluri-with-80mio-coi/
  5. Fanelli D (2009) How Many Scientists Fabricate and Falsify Research? A Systematic Review and Meta-Analysis of Survey Data. PLOS ONE 4(5): e5738
  6. Espineta amb caragolins, número 35, página 22
  7. http://www.elespectador.com/noticias/ciencia/china-sugiere-pena-de-muerte-investigadores-cientificos-que-cometan-fraude-articulo-699975
  8. https://elpais.com/elpais/2017/01/15/opinion/1484503991_555403.html
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