Un Caracol y un Barbudo por la ciudad

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Bajo el sol mediterráneo, este pequeño caracol les contará una historia sobre una vez que conoció a un hombre recién llegado a la ciudad. En tiempos de otoño, aunque no acabará de llegar, justo como ahora. Así se conocieron el hombre y el caracol.

Ese hombre acababa de desembarcar de un carguero, traía consigo una historia fascinante, llevaba un uniforme caqui y una barba que se notaba llevaba meses sin afeitarse. El caracol se encontraba en el muelle, también por sucesos que contaremos. Ambos se sorprendieron al versé, ya que se notaba que no era ninguno de la zona. Entonces cada uno empezó a preguntar al otro:

  • ¿Que haces aquí, caracol- pregunto el hombre- tan lejos de tu hábitat ?
  • Yo estoy descansando después de huir y ocultarme del cocinero de uno de estos restaurantes que quería usarme como ingrediente para no se que receta- Respondió el caracol- ¿ Y tu que haces aquí que no tienes pinta de ser marinero, ni pescador, ni cocinero ?
  • He venido a bordo de un carguero. Estoy ocultándome de las autoridades, sobretodo de los servicios secretos que me siguen la pista. Vengo de luchar en África, tuve que separarme de mis compañeros y acabe escondiéndome en un barco que me trajo aquí. ¿Que ciudad es esta ?
  • Estas en Tarragona hombre barbudo, es una ciudad catalana a orillas del Mediterráneo.

A partir de ese encuentro, el caracol y el hombre barbudo fueron a recorrer la ciudad, a petición de este, mostrando en su rostro una clara expresión de curiosidad por el lugar al que había llegado accidentalmente.

El caracol guió al hombre barbudo por el puerto y por los barrios marítimos. Entonces el barbudo le preguntó sobre el tipo de personas que vivían y trabajaban en esa zona. El caracol le respondió diciéndole que podía encontrar a gente de toda la ciudad trabajando en el puerto desde marineros, pescadores, estibadores hasta personal de restaurantes, incluso funcionarios dedicados a la administración del puerto, aunque le recalcó bien que aún estando bajo el control del estado, el puerto esta en perfecta comunión con las empresas privadas de transporte de mercancías y sobretodo con el sector estratégico de la ciudad, la industria química.

Luego de tener una idea general sobre la primera parte de la ciudad, el barbudo le pregunto al caracol: ¿Cuales son los conflictos sociales en esta zona? . El caracol viendo lo directo que iba le contesto igual de directo: “Por un lado están el conflicto de los estibadores que también se da en el resto de puertos del estado, atacando a sus derechos laborales y su capacidad de organización, por otro lado. Este es local los pequeños pescadores que en muchos casos tienen lazos con los pequeños establecimientos de venta en el mercado de la ciudad, siendo a veces familias en las cuales uno pesca y el otro vende, se encuentran que tienen que cumplir unos horarios excesivos porque el ayuntamiento ha cambiado la normativa después de re modelar el viejo mercado para adaptarlo a las necesidades del nuevo establecimiento de una cadena de supermercados justo en la planta subterránea, esta es una de las mayores marcas del sector en todo el estado, y esto ha sido después de dilapidar diez años y millones en un proyecto que se había vendido como una mejora para los pequeños comerciantes que tenían su establecimiento ahí. Por otro lado, deja a los pequeños productores a merced de estas grandes empresas”.

Todo esto lo hablaban mientras iban caminando hacia el mercado, cuando llegaron le dijo el caracol al barbudo que se había perdido el ambiente popular del lugar. Luego fueron a pasear por la Rambla Nova que es la principal calle del centro de la ciudad. Allí el barbudo se fijo en las estatuas que se encontraron en el paseo, una nada más llegar des del mercado y otra la justo al llegar al “Balcó del Mediterrani”. El caracol le contó que la de cerca del mercado es la estatua de los “Despullats”[1]* que era en memoria de los que resistieron y murieron en el asedio de Tarragona en el año 1811 contra los franceses durante la “La Guerra del Francés”[2]*. La siguiente estatua era de Roger de Llúria, que fue almirante de la flota durante el reinado de Pere III “El Gran”, fue el artífice del poderío marítimo de la Corona de Aragó. El barbudo compartió con el caracol una reflexión: “Debe ser que este pueblo ha sido domesticado a base de palos y más palos ya que en uno de los lugares más visibles de la ciudad tengan un monumento a la derrota popular por parte de un invasor y otro recordando la nostalgia de la grandeza imperial perdida”.

Una vez observado el horizonte del mar, el barbudo le preguntó al caracol donde estaban las casas de los trabajadores de las principales empresas de la ciudad, como las químicas que había mencionado antes cuando estaban en el puerto. El caracol lo guio bajando por la Rambla hasta la plaza Imperial Tarraco, para en una de las calles que desembocan en la plaza cogen un autobús para ir a los barrios, un pequeño detalle que llamo la atención del barbudo mientras recorrían la Rambla fue que vio el edificio donde la patronal tenia y sigue teniendo su sede y lo comparte conjuntamente con los dos sindicatos mayoritarios a nivel estatal, miro al caracol con mirada de asombro y este le contesto asintiendo que no era el primero en ver la paradoja.

Una vez en el autobús, llegaron al barrio de Torreforta, donde el caracol le empezó a contar el porque este barrio junto con los de Bonavista, Camp Clar, que son los más cercanos a las empresas petroleoquímicas, como Repsol, Basf, Dow, entre otras, están tan apartados del centro de la ciudad. Se debía a la época del desarrollismo durante la dictadura fascista de Franco, cuando la ciudad creció a raíz de la inmigración del resto del estado, sobretodo del sur, que llegaron por las posibilidades de empleo. Le contó con todo lujo de detalles, como los recién llegados fueron tratados como apestados por las autoridades y como la construcción de los barrios se hizo de forma desorganizada que respondía a los intereses de las empresas y a las corruptelas de los políticos y funcionarios del régimen.

Luego cuando llegaron, el caracol le contó como es la situación actual de los barrios, donde muchos están en paro, las empresas automatizan el proceso y echan a más trabajadores o como se multiplican las empresas subcontratadas. También le recalca los problemas en la organización sindical y vecinal que tras cuarenta años de dictadura y cuarenta de “democracia”, con las derrotas y traiciones de las organizaciones de izquierdas, con especial énfasis en los grandes sindicatos cooptados, la renuncia de organizaciones como el PCE o el PSUC en la transición y la practica que siguen repitiendo otros colectivos de izquierdas en la actualidad pactando con fracciones de la burguesía tanto catalana como española, deja a la clase obrera y al resto de capas populares desamparadas.

Cuando el caracol acabo de explicarle eso al barbudo, le preguntó:

  • ¿ Me puedes contar ahora como acabaste llegando aquí en ese carguero? ¿Y cual es tu nombre?
  • Vengo de luchar en África contra los vasallos del imperialismo que oprimen a los pueblos del continente y trataba de volver a Cuba para dirigirme a América Latina para seguir luchando allí. Me separe de mis compañeros para confundir a los agentes de los EUA y sus aliados, pero tuve que cambiar de planes y esconderme en un carguero que me trajo a esta ciudad. Y me alegro de haber podido conocerla y que tu me explicaras todo esto, pero no te desanimes pequeño caracol porque detrás de cada situación injusta que me has descrito hay personas que resisten y luchan como los obreros que con todas las dificultades se organizan y plantan cara a la patronal o como los pescadores y comerciantes que defienden su derecho frente a grandes empresas, casos que tu me has contado. No hay que perder de vista nunca que en el hombre y la mujer de hoy esta el germen del hombre y la mujer nueva. Por cierto me llamó Ernesto Guevara de la Serna, aunque mis camaradas me llaman “Che” Guevara.

El Caracol perplejo, exclamó: “¡¿Como puede ser si este año se cumplen cincuenta de tu muerte a manos de los esbirros yanquis en en Bolivia?!”

El “Che”, contestó: “Yo sigo viviendo allá donde hay un ser humano que sigue luchando.

Entonces delante de los ojos del caracol se desvaneció y se fue con el viento. El pequeño caracol dijo, aun sin creerse lo que había vivido: “Pues si que es verdad lo de que hay un “Che” en cada esquina.”

 

El Xiquet del Pa

 

 

  1. * Desnudos
  2. * Es como se conoce la Guerra de Independencia Española en Cataluña contra El Imperio Francés

 

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