¿Cuáles son las tareas de hoy?


El año 2017 está cargado simbolismo: 150 años de la primera publicación de “El Capital, crítica de la economía política”, de Carlitos Marx; 100 años del triunfo de la Revolución Bolchevique encabezada por Lenin; 50 años del asesinato del Che en Bolivia. Las tres fechas tienen un denominador común: la Revolución Socialista.

En este breve texto no pretendemos hacer un análisis pormenorizado de los personajes citados, ni de sus obras. Hay muchos y muy buenos. Tampoco un repaso histórico y nostálgico de los hechos. No. Buscamos continuar con las tareas inconclusas. Traer el pasado al presente. Discutir críticamente con él. No para dulcificarlo o vaciarlo de contenido. Domesticarlo. Sino para quedarnos con su esencia que, entendemos, no es más que la vigencia de la Revolución. Una Revolución que debe tener un carácter socialista e internacionalista porque, como quedó demostrado, no puede haber socialismo en un solo país. Por eso aplaudimos y agradecemos el espacio que, fraternamente, nos ofrecen las y los compañeros de Venceremos Partido de Trabajadorxs. Un espacio que, entendemos, busca ampliar los lazos en una perspectiva de solidaridad internacionalista. Un puente para unir latitudes y el pasado con el presente.

Dado que la lectura que hacemos de El Capital es ante todopolítica, pensamos que a su autor, con la colaboración incondicional de Engels[1], no podemos desligarlo de su actividad militante. Rescatamos, en especial, la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) en 1864. Tal era el interés militante de Marx por la emancipación de la clase trabajadora que su obra fundamental se la dedica a su “inolvidable amigo, al precursor intrépido, fiel y noble del proletariado Wilhelm Wolff”. Y no sólo eso, en el epílogo a la segunda edición alemana, escribe: “La comprensión que halló rápidamente El Capital en amplios círculos de la clase obrera alemana constituye la mejor recompensa a mi trabajo.” En el prólogo y epílogo a la edición francesa dice: “Saludo la idea de publicar la traducción de El Capital en entregas periódicas. De esta forma la obra será más accesible a la clase obrera, y esta consideración es para mí más importante que todas las demás.” Pero advierte en el prólogo a la primera edición alemana: “En cualquier ciencia el comienzo es siempre arduo. De ahí que lo más difícil resulte la comprensión del primer capítulo, es decir, la sección que contiene el análisis de la mercancía. Ahora bien, no he regateado esfuerzos en exponer de un modo más claro y accesible a las masas populares lo que concierne más de cerca al análisis de la sustancia y de la magnitud de valor.[..] Por tanto, salvo la sección dedicada a la forma valor, nadie podrá acusar a este libro de ser difícil de entender. Me imagino, naturalmente, a lectores que quieren aprender algo nuevo, esto es, que también desean pensar por sí mismos.”

La clase obrera es llamada a pensar por sí misma. A ser clase dirigente: el proletariado como clase dominante. A derrumbar el modo de producción capitalista. A emanciparse a través de una revolución. A ser clase en sí y para sí. A lo largo de la obra Marx indaga en “el modo de producción capitalista y sus correspondientes relaciones de producción y de circulación” demostrando su historicidad.

Antes de octubre de 1917 hubo insurrecciones obreras. Hubo experiencias que dejaron enseñanzas válidas a pesar de no haber triunfado o perdurado en el tiempo. Pero fue la Revolución Bolchevique la primera en establecer el carácter socialista de la revolución. Es un hito en la historia porque demostró que la teoría revolucionaria acumulada tenía una correspondencia práctica. El proletariado tomaba el cielo por asalto. Derrocaba al zarismo y a la burguesía. Establecía la dictadura del proletariado teorizada por Marx.

Lenin, al igual que Marx, jamás generalizó experiencias locales particulares de Rusia, limitadas en el espacio y en el tiempo. Con una perspicacia genial discernió en el lugar y en el momento de sus primeros efectos el problema fundamental de nuestra época: la cercanía de la revolución.”[2]

Un año antes, 1916, Lenin -que había leído El Capital- publicaba un folleto titulado “El Imperialismo, nueva fase del capitalismo”[3] en el cual analizaba las nuevas dinámicas del Capital: “Por eso, sin olvidar la significación condicional y relativa de todas las definiciones en general, las cuales no pueden nunca abarcar en todos sus aspectos las relaciones del fenómeno en su desarrollo completo, conviene dar una definición del imperialismo que contenga sus cinco rasgos fundamentales siguientes, a saber: 1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este “capital financiero”, de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular; 4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes. El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes.[4]

Resumiendo, la teoría clásica del imperialismo planteaba: Concentración y centralización de la producción y el capital; Fusión del capital bancario con el industrial; Predominio de la exportación de los capitales sobre exportación de mercancías; Lucha por el reparto de los mercados existentes en el globo terráqueo; Y elreparto territorial entre las potencias imperialistas.

La Revolución de Octubre, cuya vanguardia era el Partido Bolchevique, se llevó a cabo en la fase imperialista del capitalismo. Dado su carácter socialista inevitablemente iba contra las leyes de tendencia propias del capitalismo. El mundo se estremeció.

La cercanía de la Revolución, y la posibilidad de concretarse, se expandieron por Europa, Asia y Latinoamérica. No sólo la cercanía, sino la necesidad de la Revolución: “ésta es la idea fundamental de Lenin y también el punto decisivo que lo une a Marx[5]. Un punto que también lo une a Fidel -este año se cumple un año de la desaparición física- y al Che. Tampoco en Cuba cabía la posibilidad de un copia y pega. Otro punto de conexión con Lenin. Para mantener su independencia, y más teniendo en cuenta su ubicación geográfica, tenía que adoptar un carácter socialista, anti imperialista e internacionalista. El Che -que leyó y fomentó en el Ministerio de Industria talleres de lectura y discusión de El Capital, además de criticar los manuales soviéticos- decía al respecto: “La importancia de los monopolios es inmensa, tan grande que hace desaparecer el poder político de muchas de nuestras repúblicas […] Todos los tratados, todos los códigos de derecho, todos los políticos del mundo, sostienen que la soberanía política nacional es una idea inseparable de la nación de estado soberano, de estado moderno, y si no fuera así, no se verían algunas potencias obligadas a llamar estados libres asociados a sus colonias, es decir, a ocultar tras una frase la colonización. El régimen interno que tenga cada pueblo que le permita en mayor o menor grado o por completo o que no le permita en absoluto, ejercer su soberanía, debe ser asunto que competa a dicho pueblo; pero la soberanía nacional significa, primero, el derecho que tiene un país a que nadie se inmiscuya en su vida,el derecho que tiene un pueblo a dar el gobierno y el modo de vida que mejor le convenga, eso depende de su voluntad y solamente ese pueblo es que puede determinar si un gobierno cambia o no. Pero todos estos conceptos de soberanía política, de soberanía nacional, son ficticios si al lado de ellos no está la independencia económica.[6] El Che también advertía contra el carácter etapista de la revolución, es decir, en separar las tareas “democráticas”, o “burguesas”, o “agrarias”, o de “liberación nacional”, de las tareas específicamente socialistas. Al mismo tiempo que advertía en el Mensaje a los pueblos a través de la Tricontinental: “las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución

Hoy pensamos que, a pesar de los giros lingüísticos, el Imperialismo sigue siendo la fase en la que se encuentra el capitalismo. La Globalización, lejos de ser un imperialismo sin imperio, es un salto cualitativo del mismo. Pero ¿cuál es la situación del imperialismo contemporáneo?

El cambio radica, desde nuestro punto de vista, en que se acentúan los rasgos predatorios, agresivos y violentos, que ponen en peligro la existencia del género humano. Como consecuencia de esta fase se acentúa la gravitación hacia las instituciones (FMI, BCE, OTAN, etc.). Es un imperialismo unipolar o unicéntrico que opera desde los EEUU pese a la aparición de nuevos actores como BRICS, CELAC, UNASUR, etc. Nos guste o no, la concentración monopólica, lejos de haberse extinguido se acentúa más en la actual fase. La financiarización de la economía es el eje esencial, en la etapa actual, del proceso de acumulación de capital, “La deuda pública, esto es,la enajenación del Estado, ya sea despótico, constitucional o republicano, imprime su sello a la era capitalista. La única parte de la riqueza nacional que entra realmente en posesión colectiva de los pueblos modernos es…su deuda pública […] La deuda pública se convierte en una de las palancas más vigorosas de la acumulación originaria[7]. Esta financiarización acentúa la explotación de la fuerza de trabajo y los recursos naturales. Hoy el centro del Imperio está en los EEUU -porque seguimos estando en un mundo de estados nacionales- “lugar donde se concentran los tres principales recursos de poder del mundo contemporáneo: Washington tiene las armas y el arsenal atómico más importante del planeta; New York el dinero; y Los Ángeles las imágenes y toda la fenomenal galaxia audiovisual. Estas tres dimensiones del poder global actúan sincronizadamente, obedeciendo a las líneas estratégicas generales dispuestas por su estado mayor[8].

Quizás las preguntas ¿Por dónde empezar? o ¿Qué hacer?estén más vigentes que nunca en Europa. A pesar de movilizaciones puntuales en algunos países podemos decir que nos encontramos en un momento de reflujo. Dejandoclaro que la autodeterminación es un derecho democrático, pensamos que los procesos independentistas abiertos en diferentes partes del globo no se pueden separar, escindir, de la lógica del Capital, de sus contradicciones, de sus crisis, ya sean para agudizar los efectos nocivos de este modelo económico o para liberarse de éste. Catalunya no es una excepción. El “Procés” catalán hayque analizarlo y proyectarlo dentro de las leyes de tendencia del Capital en su fase imperialista.

En Catalunya la presencia de un movimiento transversal de clase capitaneado por la burguesía catalana y la ausencia de una organización independiente y de la clase trabajadora hacen difícil una salida en favor de las clases populares. La independencia se plantea dentro de los márgenes imperialistas de la Unión Europea. Es decir, seguir perteneciendo a la Unión Económica y Monetaria. Concentrando y recentralizando capitales. Por eso, cabe preguntarnos qué tipo de independencia podemos conseguir si se alza sobre la base del modo de producción capitalista.

Sabemos que el Estado Español se construyó a partir del encarcelamiento de los diferentes pueblos y realidades nacionales, que el actual régimen político es un digno heredero de la dictadura franquista y que los últimos escenarios represivos dados son una muestra más de esto, pero es inadmisible el seguidismo y las concesiones dadas por un amplio sector de la izquierda independentista con el único propósito de llevar adelante un proceso hegemonizado por nuestro enemigo de clase más directo, la burguesía catalana, piedra angular de la opresión del pueblo catalán y una de las más fervientes aplicadoras de recortes laborales y sociales.

Nuestra alternativa, y en palabras de Andreu Nin[9]La posición del proletariado en esta cuestión tiene que ser clara, concreta e inequívoca: inspirarse en el propósito inmediato de sostener lazos de solidaridad entre los obreros de las distintas naciones que forman parte el estado actual, e impulsar el movimiento en el sentido de la revolución social, fin supremo al que debe de subordinarse todo.”[10]

Quizás vale la pena señalar que a pesar de la importancia de los movimientos sociales que encuentran “fuerza y vitalidad en las conexiones fuertes que los entrelazan a la vida cotidiana…encuentran una dificultad en convertirse en longevos y duraderos, porque no siempre es fácil vislumbrar otra sociedad. Cuando yo estoy luchando por un techo, por comida o por vivienda o algo muy cotidiano, es mucho pedir que yo tenga el modelo de sociedad a la que quiero llegar. Los sindicatos, una herramienta próxima a los intereses y necesidades de la clase trabajadora muchas veces se pierden en su inmediatez, en sus luchas cotidianas, o también en su burocratismo, corporativismo e institucionalidad, sin comprender bien la totalidad y el sentido de pertenencia de clase”.[11]

Conjugar las actividades de los movimientos sociales y de los sindicatos es tarea del Partido Revolucionario. Desde nuestro colectivo reivindicamos la construcción de un partido con vocación de Poder, de combate, capaz de mantener una independencia de clase y al mismo tiempo tener un proyecto de hegemonía. Que diseñe proyectos de futuro y practique acciones anticapitalistas sin desconectar de la vida cotidiana, del día a día de las mujeres y hombres que viven de su trabajo y a quienes pretenden representar. Que no termine siendo prisionero de los espacios institucionales conquistados, de tal manera que nose distancie del ser social al que efectivamente quiere representar: ¡La construcción de un referente estratégico es impostergable por la actualidad de la Revolución!

 

 

Amigos del Che

Octubre 2017

La Granja, Tarragona, Catalunya.

  1. Carta de Marx a EngelsAcabo de corregir el ÚLTIMO PLIEGO (el 49) del libro. El anexo –“LA FORMA VALOR”-, IMPRESO EN CARACTERES PEQUEÑOS, forma un pliego y cuarto.

    EL PRÓLOGO. Ídem. Devuelto ayer, corregido. He aquí TERMINADO ESTE VOLUMEN. Si esto ha sido posible, ¡SÓLO A TI te lo debo! Sin tu dedicación por mí, me hubiera sido imposible realizar los enormes trabajos que exigen los tres volúmenes. Un abrazo y muchísimas gracias [I embrace you full of thanks].

    Te adjunto dos pliegos ya terminados. Recibí las 15 libras esterlinas. Gracias.

    Salud, mi querido y precioso amigo.

    No tendrás que devolverme esas páginas HASTA QUE HAYA APARECIDO TODA LA OBRA.

    Dos de la madrugada.

    16 de agosto de 1867

  2. Georg Lukács; Lenin; pág. 33; Ediciones La Rosa Blindada
  3. Según se explica: www.atilioboron.com.ar/2013/09/el-imperialismo-fase-superior-o-lo.html?m=1
  4. “Imperialismo fase superior del capitalismo”, Lenin; Obras Escogidas, Tomo I, Pág. 765, Editorial Progreso
  5. Georg Lukács; Lenin; pág. 33; Ediciones La Rosa Blindada
  6. “Soberanía política, Independencia económica (20 de marzo de 1960)”; Ernesto Che Guevara, Obras Completas, tomo I, Pág. 30-31; Editorial Legasa 1995.
  7. Karl Marx, El Capital, Libro I Tomo III, Pág. 247-248, Akal
  8. Atilio Borón; “América Latina y el Caribe en la geopolítica imperial”
  9. Uno de los máximos exponentes del leninismo en Catalunya los años previos a la Guerra Civil Española, donde murió asesinado por el estalinismo del PSUC.
  10. Andreu Nin, “Los movimientos de emancipación nacional”, Ed. Base, Página 38.
  11. “De la caída del Muro a una globalización en crisis”; Antunes, Ricardo;www.herramienta.com.ar
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