[EDITORIAL] Mirando el 2017 para afrontar el 2018

Foto de Alex Proimos via Flickr (CC)

Se nos va el año 2017. Pero con el cambio de año no se resolverán todos los problemas. Seguirán ahí. Incluso aparecerán nuevos. Pero también soluciones. Por eso es importante hacer un balance aunque sea corto, breve, de lo que sucedió en estos últimos 12 meses.

Un año de Trump en la presidencia de la hasta ahora primera potencia mundial. No cabe duda de las grandes diferencias existentes en la clase dirigente de EEUU. Aparentemente nada cambió -aunque sí lo ha hecho según señala Thierry Meyssan-, por eso se debe prestar atención a las consecuencias de la reforma fiscal aprobada recientemente por el Congreso, al fin del reclutamiento de yihadistas,a la “transformación” de la OTAN a pesar de que su promesa era disolverla, e incluso al hecho de que EEUU haya salido del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica[1]. En ningún caso pensamos que estás medidas vayan encaminadas a terminar con la posición de Gendarme del Imperio, si alguien pensaba lo contrario, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel despeja muchas dudas. Sin olvidar que su política imperialista sobre Latinoamérica no sólo no ha cesado sino que incluso de ha agudizado, un ejemplo es el ataque permanente sobre Venezuela y el “golpe blando” sobre Honduras. Es cierto que parece haber un repliegue en algunos frentes pero no una renuncia a dominar el mundo. En su defecto se va haciendo a la idea de tener que conformarse con el dominio de sólo una parte

China se nos ha presentado como una potencia capaz de disputarle el dominio económico a los EEUU, aunque por ahora no se presenta como una potencia agresiva. Habrá que estar atentos a los próximos movimientos económicos internos y a su política exterior de defensa.

Europa también se prepara para la incesante disputa de mercados. Nuevo presidente en el Euro grupo. La elección del portugués Mário Centeno busca proyectar el experimento “socialdemócrata” que gobierna Portugal, un experimento que busca cubrir de rostro humano al capitalismo; desde ya nos aventuramos a decir que eso es imposible. Al mismo tiempo se va perfilando un proyecto de defensa europeo, una especie de OTAN, pero para los 27; o mejor: para defender los privilegios de una minoría que opera dentro de los márgenes de la Unión Monetaria.

El Estado español, miembro importante de la Unión Europea, lleva a cabo movimientos a su interior para no perder posición. El 27/10/2017 aprobó el artículo 155 para frenar las aspiraciones independentistas catalanas pero también para advertir al resto de naciones y comunidades existentes el Poder del Estado y su carácter de clase, concentrador y centralizador. El viernes 1 de diciembre el gobierno aprobó la nueva “Estrategia de Seguridad Nacional” que actualiza la anterior fechada en 2013, haciendo énfasis en las “Guerras Híbridas”: “Se trata de acciones combinadas que pueden incluir, junto al uso de métodos militares tradicionales, ciber ataques, operaciones de manipulación de la información, o elementos de presión económica, que se han manifestado especialmente en procesos electorales. La finalidad última que se persigue es la desestabilización, el fomento de movimientos subversivos y la polarización de la opinión pública[2]. “Un documento que es fruto de una valoración colectiva y en cuya elaboración se ha buscado una mayor participación de la sociedad[3]. Teniendo en cuenta la cantidad de encausados por opinar en redes sociales, como por ejemplo el compañero Boro de lahaine.org, dudamos que ésta participación haya sido amplia. Más adelante: “La seguridad económica ocupa un lugar relevante entre los desafíos colectivos que hay que afrontar[4], ¿seguridad para quién? Evidentemente para las empresas del IBEX35.

Bajo el título “amistoso” ESPAÑA EN EL MUNDO: UN PAIS CON VOCACIÓN GLOBAL nos dice: “España, que ha participado en todas las operaciones militares de la Unión hasta la fecha, y en la mayoría de misiones civiles, propone profundizar en una verdadera Política Común de Seguridad y Defensa, incluyendo a cooperación estructurada permanente. La posición española también aboga por reforzar el marco europeo para Asuntos de Interior y Justicia. El progreso hacia una Unión con mayor capacidad y eficacia en estos ámbitos, más cohesionada y con una relación más estrecha con la OTAN […]La OTAN constituye la base de la defensa colectiva en Europa. España, como refleja su participación en las misiones aprobadas los últimos años, tanto en el sur como en el este del continente, quiere seguir contribuyendo a una OTAN renovada y adaptada al entorno actual, que ponga en marcha distintas iniciativas prácticas para la cooperación en capacidades y la especialización. En este ámbito, España debe asumir los compromisos económicos acordados como parte de un necesario reparto de responsabilidades y esfuerzos entre aliados[5]”.

Dado que la seguridad y la defensa es algo que nos atañe a todos y a todas las trabajadoras pensamos que es aconsejable leer el documento completo contextualizando al estado en el sistema capitalista imperante –su fase imperialista- y el carácter de clase que adopta el Estado burgués. Y, en consecuencia, reaccionar para desmantelar los compromisos asumidos en secreto por el Poder.

Las convulsiones políticas que afloraron con la crisis económica de 2007-2008 dentro del Estado español, cuyo momento más álgido por ahora es el desafío independentista catalán, no deben desligarse del contexto internacional. Tampoco se debe perder de vista el carácter de clase del Estado español ni la clase que, por ahora, dirige el Procés. Menos aún a los sectores oportunistas disfrazados de izquierda que se olvidan de los y las trabajadoras. Por eso pensamos que debe ser apartada la noción confusa y abstracta de “pueblo” y dar lugar a la noción de pueblo en su acepción revolucionaria, concreta, que no es más que la alianza revolucionaria de todos los y las oprimidas de clase.

La misión histórica del proletariado consiste, pues, en apartarse de todo entendimiento ideológico con las otras clases y alcanzar su clara conciencia de clase sobre la base de la especificidad de su situación de clase y la autonomía de sus intereses clasistas, que derivan de aquella. Tan solo de esta manera será capaz de dirigir a los oprimidos y explotados de la sociedad burguesa, en la lucha común contra sus amos políticos y económicos. El fundamento objetivo del papel dirigente del proletariado es su papel en el proceso de producción del capitalismo[6].

La lucha exclusiva por la consumación de la República Catalana supuso una división entre la revolución burguesa, sintetizada en la defensa de la “democracia” y la revolución de los y las trabajadoras como clase. Esta división tiene como consecuencia que las y los trabajadores deban postergar y renunciar a sus objetivos revolucionarios de clase que le son propios: “Pues la verdadera revolución es la transformación dialéctica de la revolución burguesa en revolución proletaria[7].

 

La Granja

Diciembre 2017

 

  1. Balance y perspectivas de Donald Trump; http://www.voltairenet.org/article198948.html
  2. Estrategia de Seguridad Nacional 2017; Pág. 18 http://www.dsn.gob.es/sites/dsn/files/Estrategia_Seguriad_Nacional_2017.pdf
  3. Ídem. Pág. 19
  4. Ídem. Pág. 26
  5. Ídem. Pág. 42-43 (Las negritas son nuestras)
  6. Lenin; Georg Lukács; Pág. 51; Ediciones la Rosa Blindada.
  7. Ídem. Pág. 76
image_pdf

Be the first to comment

Leave a Reply

La teva adreça no serà publicada.


*