Balance y perspectiva


Para un análisis completo de la situación política actual en los Països Catalans así como el escenario en todo el estado Español es necesario marcar una serie de aspectos clave que nos ha dejado el 2017 y que ya se estaban dando con anterioridad.

A nivel internacional el imperialismo sigue devorando fronteras físicas, económicas y culturales para mantener la barbarie allá donde puede sacar beneficio. Las víctimas son las mismas, sean activistas indígenas en Honduras como Berta Cáceres, un inmigrante sin nombre colgado en la prisión de Archidona u otro niño palestino asesinado por el ejército israelí (sí, el mismo ejército que entrena a nuestros-suyos Mossos d’esquadra).

Entramos al octavo año desde el estallido de la crisis económica mundial sin “brotes verdes” y con datos esperanzadores para los que quieren seguir privándonos de vida y trabajos dignos. Paro juvenil por encima del 50%, flexibilización laboral, precarización, presupuestos autonómicos-estatales de miseria y fascismo un vez más en las calles (despertado y alimentado en tiempos de crisis por el capital de siempre y sus progresos, y no por la democrática lucha por la autodeterminación de un pueblo)

Las recientes elecciones en Cataluña nos han dejado una situación poco esperanzadora. Con represión y ocupación militar incluida, índices muy altos de confianza con las instituciones gubernamentales (máximo de participación electoral, Mossos d’esquadra convertidos en héroes populares cuando cerraron más urnas electorales el 1 de Octubre que la propia Policía Nacional) y unas elecciones donde las dos primeras candidaturas representan opciones claramente neoliberales.

Dentro del panorama de la izquierda revolucionaria a nivel internacional encontramos como hecho clave el Proceso de Paz en Colombia. El gobierno del presidente Santos no ha cumplido ni el 20% de los acuerdos firmados mientras ha seguido asesinando miembros de las FARC (hasta el momento más de 30) y luchadores populares al mismo tiempo que la organización armada ha entregado todo su arsenal y ha abandonado grandes territorios que hasta hace poco controlaba[1]. Un vez más, la confianza con el estado y sus instituciones trae a una nueva derrota a una experiencia de lucha heroica, derrota esperamos que momentánea por el bien de la lucha por el socialismo en América Latina y el mundo.

En el estado Español y en esa misma sintonía encontramos la entrega de armas de E.T.A poniendo el punto final a todo un proceso dentro de la Izquierda Abertzale que deja actualmente este movimiento en una situación de gran debilidad. Sin querer hacer análisis aleccionadores desde fuera, en palabras propias de un militante vasco:
“La posibilidad de ganar terreno al enemigo depende de la relación de fuerzas, en posición de debilidad organizativa, ideológica o de confrontación, éste otorgará en caso de hacerlo más que aquello que convenga a sus intereses; y encima se nos hace caer en el engaño de que es posible arrancar algo al capital o al imperialismo, a través del simple camino de las instituciones, la negociación, el diálogo o el acuerdo.”[2]

Siguiendo en este sentido, los movimientos populares y de resistencia que podemos encontrar se enmarcan o bien dentro de movimientos de liberación nacional como el vasco o gallego, movimientos concentrados de forma muy local entorno a una problemática concreta (como fue el caso de Gamonal o más recientemente contra la construcción del AVE en Murcia) o pequeños núcleos con una vocación organizativa más partidaria de la construcción de un referente comunista pero que sufren una gran dispersión o una muy baja integración con las luchas de masas y su realidad local.

A modo de atención y también autocrítica es interesante analizar este párrafo: “Los grupos minúsculos que no pueden ligarse a ningún movimiento de masas no tardan en ser presa de la frustración. No importa cuánta inteligencia y vigor puedan poseer, si no encuentran aplicación práctica para una y otra cosa están condenados a malgastar su fuerza en disputas escolásticas e intensas animosidades personales que desembocan en interminables escisiones y anatemas mutuos. Una cierta dosis de tales riñas entre sectas ha caracterizado, por supuesto, el progreso de todo movimiento revolucionario. Pero lo que distingue al movimiento vital de la secta árida es que el primero encuentra a tiempo, y la segunda no, la saludable transición de las disputas y las escisiones a la auténtica acción política de masas.”[3] Si bien pertenece a un análisis de Deutscher sobre los pequeños grupos políticos existentes en Francia alrededor de la persona de Trotsky en el años de su exilio en este país, nos sirve para identificar ciertas tendencias presentes dentro de las organizaciones que militamos en el campo de la izquierda revolucionaria.

Dentro del panorama en Cataluña, si bien la complejidad del momento no permite generalizaciones podemos encontrar una serie de tendencias que creemos importantes remarcar. Analizamos que el proceso catalán ha sido en el último año el principal problema al cual se ha tenido que enfrentar el gobierno del Estado Español (el proceso en si no, sino la calidad democrática que ha demandado la movilización popular detrás de este) pero un golpe más y de forma más nítida se han podido observar los límites de un proceso de movilización interclasista, hegemonizado por la clase dirigente que siempre había sido la pieza clave del autonomismo y sin la existencia de una organización revolucionaría con inserción en la clase trabajadora.

Estamos de acuerdo con el discurso de los compañeros y compañeras de la Izquierda Independentista en que sin su implicación en el proceso no se hubiera llegado en su punto de confrontación que significó el 1 de Octubre, pero existen dos cuestiones clave. La primera es analizar, cómo se ha mencionado en las editoriales de Espineta con Caragolins, que el problema nacional sólo puede ser resuelto por la clase trabajadora pues es la única que tiene la “misión histórica” en palabras de Andreu Nin, de superar mediante la construcción del socialismo esta cuestión. No quiere decir esto dejar esta tarea para un futuro que nunca llegará, pero sí ligarla de la forma más firme posible y con las herramientas necesarias para un verdadero proceso de mejora de las condiciones de vida de las clases populares. La segunda cuestión es la necesidad de redireccionar la estrategia histórica de la EI. Si bien es un debate que venimos señalando desde nuestra organización y también de forma personal, pensamos que la institucionalización (como síntesis de una realidad más compleja) que ha sufrido este movimiento en los últimos años es un obstáculo clave en el camino hacia los objetivos que dice defender este movimiento, los cuales creemos compartir en gran medida. Los errores no pensamos que sean decisiones concretas que han alejado a la EI de su línea histórica más combativa (Aprobación de presupuestos, dinámica y destino de esfuerzos militantes a la lucha institucional, vaciamiento del discurso social, etc) sino que esta situación es fruto de la misma “matriz” ideológica que rige la gran mayoría de movimientos de liberación nacional. Hemos observado positivamente como en el comunicado de Endavant (OSAN) [4] después de las últimas elecciones aparecen algunas de estas cuestiones (que varios colectivos venían alertando desde hace tiempo, hecho por el cual muchos de golpe se han visto marginados de ciertos espacios) pero queremos añadir otras consideraciones que creemos clave para superar la actual situación.
La necesidad de aproximarnos a las aportaciones de Lenin, sobre todo poniendo el énfasis en la construcción de una organización revolucionaría bajo los principios del centralismo democrático y con una amplia inserción en la clase trabajadora como también en su caracterización del estado como un órgano de dominación de clase.

Dentro de nuestra estrategia de poder tenemos que poder involucrar a la mayor cantidad de gente posible y sólo seremos capaces de hacerlo si sabemos construir las estructuras organizativas necesarias para este fin. Los bloques unitarios, las coordinadoras y los espacios más amplios tienen que ser piezas claves para hacer llegar la batalla política allá donde no esté. Pero esto será así si somos capaces de llenar de debate fraterno y sincero estos espacios y conseguimos trabajar con los más necesitados y llegar a lo más profundo de la sociedad que queremos cambiar.

La independencia de clase es clave para mantener una organización o un movimiento capacitado para intervenir en el conjunto de la lucha de clases a nivel nacional e internacional sin caer en el nacionalismo ni en el reformismo. La aportación teórica y práctica de “Che” Guevara sigue vigente en la enorme tarea de construir un movimiento internacional capaz de combatir no sólo los estados nacionales sino el engranaje imperialista que no dudará en intervenir contra cualquier proyecto de emancipación capaz de poner en peligro su monopolio.

Entiéndase este artículo como una humilde aportación desde un espacio político todavía hoy muy pequeño pero que tiene la pretensión de hacer lo imposible. En un escenario donde el horizonte revolucionario queda todavía lejos y el retroceso de las fuerzas revolucionarías del campo popular, es más necesaria que nunca la unidad de los y las que luchan, haciendo un llamamiento al debate y la reflexión de los elementos más críticos y conscientes de los movimientos de liberación nacional y de la militancia revolucionaría, promoviendo los espacios para la discusión política entre los diferentes grupos que compartimos una estrategia de poder por la revolución socialista.

Amig@s de Che

 

 

  1. http://www.es.lapluma.net/index.php/articulos/opinion/10484-2017-12-27-01-39-00.html
  2. https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/01/04/situacion-de-euskal-herria-a-2018/
  3. Isaac Deutscher, El Profeta Desterrado, pp. 65-66.
  4. http://www.endavant.org/valoracio-dels-resultats-electorals-del-21d/
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