Hacia la huelga feminista del 8 de Marzo

Foto de Zarateman via https://commons.wikimedia.org (CC0)

El 8 de marzo de 2017, al grito de “Ni una menos, vivas nos queremos”, se llevó a cabo la primera huelga global de mujeres tanto en el trabajo productivo como en el reproductivo. Millones de mujeres de 70 países, desde Argentina a Polonia, desde Turquía a Estados Unidos, pasando por Brasil e Italia, sin olvidar nuestras tierras, nos contagiamos y ocupamos las calles para hacer visibles nuestros trabajos, nuestras demandas y la soberanía sobre nuestros cuerpos.

En 2018, queremos llegar más lejos y visibilizar nuestras problemáticas con una huelga más amplia que la del año pasado. Nso proponemos ir más allá de lo que se identifica como paro laboral, porque la participación de las mujeres es nuclear en todas las esferas de la vida, y por eso consideramos que la huelga tiene que alcanzar también otros trabajos y espacios, como los cuidados, el consumo, e incluso la vida estudiantil y asociativa. El 8 de marzo organizaremos una huelga de mujeres en la que podremos reflexionar colectivamente qué podemos hacer todas y cada una de las personas para cambiar una situación por la que todos deberíamos sentirnos interpelados. Sabemos que en todo el mundo las mujeres estamos sometidas a desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al patriarcado. Algunos de estos factores son: el trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, el ejercicio de nuestros derechos, la formación y la participación ciudadana, nuestra procedencia, clase, edad, orientación sexual, la identidad de género y la capacidades. Pero la huelga es de todas, hay un hueco para todas y cada una de nosotras en la huelga feminista del 8M.

La huelga se concibe como una herramienta de lucha hacia estos objetivos no solo en el ámbito laboral, sino también en el de los cuidados, porque sin nosotras, sin todo ese trabajo que se hace gratis, que es invisible porque no da dinero y que recae mayoritariamente sobre las mujeres, el capitalismo ni produce ni se reproduce. Y por eso el 8M pararemos nuestro consumo, el trabajo doméstico, los cuidados, el trabajo remunerado y nuestros estudios.

El feminismo es una lucha que viene de lejos y que forma parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones. Nosotras ponemos la vida en el centro, por eso defendemos vidas dignas donde todas las personas, en las distintas partes del mundo, podamos acceder a los recursos necesarios para cubrir nuestras necesidades en condiciones de igualdad y de sostenibilidad ambiental. Luchamos contra el control de nuestra vida sexual y reproductiva, que es un instrumento del patriarcado para tratar de someter los cuerpos y las vidas de las mujeres, lesbianas y trans. El derecho a decidir como un derecho de justicia social que defiende el feminismo, va abriendo puertas para que podamos expresar distintos proyectos de vida, nuevas formas de vivir la sexualidad, la maternidad, el cuerpo y la identidad. Conscientes de las diferentes posiciones que atravesamos cada una de nosotras dependiendo del origen, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y las diversidades funcionales, la nuestra es una lucha que genera alianzas para desafiar esas divisiones binarias y ficticias entre “nosotras” y “las otras”.

El patriarcado y el capitalismo, con su lógica del beneficio y de la acumulación, van en contra de lo que proponemos, generan fuertes desigualdades, relaciones de poder y destrucción de los recursos y las condiciones necesarias para una vida digna. Esta huelga es un paso más en este camino, para que todas podamos tener una vida libre de violencia y construir un mundo en el que vivir sin miedo a ser asesinadas, violadas, explotadas, acosadas o perseguidas por pretender vivir libremente o defendernos de agresiones: es urgente erradicar las violencias machistas para poder elegir la vida que merezca (la alegría) ser vivida.

Nuestro colectivo

El grupo de trabajo de Migraciones y Género de Marea Granate surgió de la necesidad de concienciar y fomentar el feminismo dentro del colectivo. Ya a nivel local en muchos de nuestros nodos se hacía un trabajo feminista con diferentes iniciativas (de las que quizá el ejemplo más representativo es la Asamblea de Mujeres de Londres, [1]). Aunque nuestro cometido inicial era más de carácter formativo y nos llevó a centrarnos sobre todo en la organización de talleres y asambleas, nuestros objetivos han ido creciendo. Entre otras iniciativas, estamos recopilando información para ayudar a mujeres migrantes en situaciones de violencia machista en distintos países y desde hace 6 meses nos hemos involucrado en la Coordinadora Estatal para la Huelga Feminista del próximo 8 de Marzo.

Marea Granate surgió en 2011 cuando se coordinaron entre sí las asambleas del 15M que iban proliferando en el extranjero. Nuestro objetivo principal es representar y visibilizar a la población migrante del estado español y denunciar las causas que provocaron que nos tuviésemos que ir. Marea Granate funciona como una red de solidaridad y apoyo mutuo entre migrantes; somos un movimiento horizontal que se reúne regularmente en asambleas tanto presenciales como virtuales, a nivel local y global. Tenemos presencia principalmente en Europa, pero también en América y Asia, y en cada uno de nuestros nodos (asambleas locales) fomentamos nuevas formas de participación, autoorganización y defensa de los derechos que vayan más allá de las fronteras. Para ello, estamos tejiendo una red de cooperación internacional, uniéndonos también a otras iniciativas locales con el fin de construir un futuro más justo. En estos siete años de vida hemos trabajado mucho para denunciar las dificultades en diversos ámbitos con las que, cuando emigramos, nos damos de bruces: el acceso a la sanidad, los derechos laborales en el país de acogida o los trámites necesarios para votar desde el extranjero son algunos de estos problemas. También hemos hecho campañas dirigidas a desmontar los mitos propagados por el Gobierno y muchos medios de comunicación sobre la gente emigrant: denunciamos esa historia de jóvenes aventureros que se van y viven una especie de sueño americano, un sueño donde solo hay trabajos cualificados, donde se vuelve cada navidad con una gran sonrisa, y donde la sensación de desarraigo no existe. Porque la realidad es que nos hemos ido huyendo de la precariedad laboral, del desempleo y de las políticas de austeridad, y hasta que eso cambie no vamos a dejar de repetir que no, que no nos vamos, nos echan.

 

FeMigrantxs (GT Migraciones y Género del colectivo Marea Granate)

[1] https://asambleademujereslondres.org/

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