[EDITORIAL] Una vez más…el CONSENSO


El mundo multipolar es un hecho. EEUU ya no controla el mundo a su antojo. En términos económicos China le roba mercados. En el ámbito diplomático está sufriendo reverses importantes. En términos militares la derrota en Siria a supuesto un importante toque de atención. Por eso, más allá de la retórica guerrerista de Trump, desde este espacio intuimos una distensión armada en cuanto a conflictos bélicos entre potencias. Esto no quiere decir que los polos emergentes –China, Rusia, o los bloques BRICS- convivan en armonía con el polo hasta ahora dominante –EEUU; UE; OTAN-. En absoluto: mientras rija el modo de producción capitalista sus leyes de tendencia seguirán vigentes. La concentración y centralización de capitales -la competencia- es imparable y supondrá una lucha a muerte. Pero, pensamos, que durante el corto plazo se manifestará por causes diferentes al enfrentamiento bélico abierto entre las potencias. Esto no significa que diriman sus disputas militares en un Estado tapón.

Europa se presenta como el espacio en disputa. Carente de voluntad política se ve presionada por EEUU por un lado y por China-Rusia por el otro. Las sanciones de la UE a Rusia comienzan a salirle muy caro y no cuenta con un “patio trasero” como EEUU que le suministre los mal llamados “recursos naturales”. Por otro lado, sus compromisos con la OTAN imposibilitan deshacerse del paguas de EEUU.

Será un tiempo de medir al adversario, de tejer nuevas alianzas, de actualizar armamento, de represión y control al interior de los Estados ¿el ojo del huracán?

La política interior en el Estado español no será una excepción. En varios editoriales, a raíz del Procés catalán, hemos hecho hincapié en el carácter de clase del Estado y en el monopolio de la violencia que ostenta. También en la necesidad de preparar la autodefensa desde una independencia de clase y con un proyecto hegemónico: las jornadas del 1 y 3 de octubre en Catalunya y la aplicación del artículo 155 desnudaron el carácter burgués y violento del Estado capitalista. Hablamos de Estado capitalista y no de Estado español –aunque en este caso son lo mismo- porque no es sólo un conflicto nacional: La República Catalana, si es capitalista, tenderá a ser opresora e intentará devenir en potencia imperialista aunque no lo consiga.

Con el auge del independentismo en Catalunya afloró y se legitimó la derecha a lo largo del Estado; también el carácter conservador de amplias capas de la sociedad. ¿Qué pasó en el Principat? el 21D también brotó el conservadurismo: los votos agrupados entorno a Ciudadans, Junts per Catalunya, PSC y PP son muchos más que los que suman ERC, Catalunya en Comú y CUP.

En el número 41 de nuestra revista poníamos los ojos en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de 2017. Volvemos al documento en cuestión: “En España se puede defender cualquier proyecto político siempre que se haga en estricta observancia de la legalidad y con respeto a los derechos y libertades de sus ciudadanos[1].

Traducimos:

“En España se puede defender cualquier proyecto político siempre que se haga obedeciendo, acatando, cumpliendo, respetando disciplinadamente y sumisamente al Poder burgués y sin cuestionar los derechos, privilegios y libertades de los burgueses o empresarios, en última instancia: la propiedad privada”

El artículo 155 no sólo se aplica para frenar al independentismo catalán sino a cualquier cuestionamiento al orden establecido.

La moción de censura impulsada y ganada por el PSOE frente al PP también nos mostró el carácter de clase burgués del Estado español.

Algunos apuntes:

  • Los presupuestos del año 2018 fueron aprobados con los votos a favor de PP, Ciudadanos, PNV, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canaria. El resto de fuerzas votó en contra.
  • Respecto a los millones obtenidos por el PNV: después de la modificación del artículo 135 de la constitución que pone por encima de todo el pago de la deuda externa, es decir, cumplir con lo objetivos de déficit que impone la Unión Europea, estos 540 millones cuentan con el visto bueno de Bruselas. Es una cuestión de Estado.
  • La moción de censura se lleva a cabo con el artículo 155 en vigor apoyado por PP, PSOE y Ciudadanos.
  • Sánchez sale electo presidente con mayoría absoluta con los votos a favor de Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCat, Compromís, Bildu y Nueva Canaria.
  • Sánchez se comprometió a mantener los presupuestos aprobados del PP, pero esta vez con el aval de todas las fuerzas que lo respaldaron a él. Por lo tanto podemos decir que los presupuestos de 2018 cuentan con el visto bueno de los 350 diputados y diputadas que conforman la cámara.
  • Podemos se mostró tal cual es: un significante vacío.
  • Las fuerzas soberanistas catalanas que apoyaron a Sánchez lo hicieron con la Generalitat intervenida por el artículo 155 en vigor, presos políticos y personas en el exilio.
  • En el Principat se formó un gobierno respetando la ley española con el soporte de la CUP porque recordemos que en el Parlament no existen votos neutros.

Unas breves líneas sobre Catalunya. El Procés está muerto. No así el proceso de autodeterminación. Una vez más la historia confirmó que la pequeña burguesía es incapaz de llevar a cabo lo que predica y es furgón de cola de la burguesía imperialista. Nunca es tarde para la autocrítica pública y sincera. No se la pedimos al PDeCat, tampoco a ERC pero sí a quien se define anticapitalista, feminista y socialista. La CUP-CC mantuvo en el poder a la antigua Convergencia, aprobó unos presupuestos neoliberales y posibilitó la investidura de Torra que conformó un gobierno autonómico. Preguntamos ¿a cambio de qué?

Repetimos una vez más: el derecho a la autodeterminación es un derecho democrático. No lo cuestionamos. Como tampoco podemos dejar de pensar que el conflicto que se nos está dando aquí es una pugna entre las fracciones burguesas que operan dentro del marco estatal. Por eso cuestionamos aquellas campañas destinadas a la defensa de las “soberanías”. No sólo por el plural característico de las metafísicas post que fraccionan las luchas, sino también, porque la soberanía se confunde con la liberación/emancipación de los pueblos. La primera se relaciona con un Estado fuerte y la segunda con las clases, etnias, géneros y generaciones.

Preguntamos una vez más:

La Independencia ¿sobre la base de qué modo de producción se piensa erigir?

Un nuevo Estado en la fase imperialista del capitalismo ¿qué posibilidades tiene de ser soberano si no se renuncia al modo de producción capitalista?

CONSENSO: así podemos definir la nueva etapa que se abre a nivel estatal. Una etapa que, intuimos, buscará la “paz social”, sostenida por la socialdemocracia mientras el ciclo capitalista de auge lo permita: será breve y no llegará a todas las capas sociales. No descartamos un nuevo modelo estatal que tienda al federalismo, con un poder político y económico más centralizado (documento del CERCLE D’ECONOMIA[2]). Tampoco descartamos elecciones en el corto plazo ¿otoño de 2018? ¿Una súper jornada electoral en mayo de 2019 haciendo coincidir municipales, presidenciales y europeas?

Nos cuesta pensar que con el gobierno heterogéneo viene el Apocalipsis como comentan ciertos sectores. Tampoco observamos que se abra una oportunidad con Sánchez en el poder como vociferan por ahí. No. Para quienes conformamos éste espacio el 1 de junio de 2018 se formó un Gobierno de Salvación Estatal.

 

La Granja

Junio de 2018

 

  1. http://www.dsn.gob.es/es/estrategias-publicaciones/estrategias/estrategia-seguridad-nacional-2017 Pág. 20-21 (las negritas son nuestras)
  2. https://es.scribd.com/document/380358516/Propuestas-para-mejorar-el-autogobierno-de-Catalunya#from_embed

 

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